III Jornadas de las Mujeres en Bizkaia

Ayer tuve el placer de inaugurar las III Jornadas de las Mujeres en Bizkaia, en calidad de vicepresidenta de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Estas jornadas se celebrarán durante los cuatro martes de febrero de 2023, a las 18:30 en la sede de Juntas Generales de Bizkaia.

La Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País es la primera sociedad ilustrada de España y nació oficialmente en la nochebuena de 1764. La Sociedad Bascongada nació en un clima de prosperidad y de modernidad, marcado por el reinado de Carlos III, que en 1770 protegió oficialmente a la institución, y por los aires ilustrados que venían de la cercana Francia, donde además estudiaban muchos de los hijos de los guipuzcoanos ilustres de la época. No es de extrañar, por tanto, que desde sus orígenes, la Basscongada buscara la forma de extender la cultura y el conocimiento por toda la sociedad vasca, incluyendo de forma activa a las mujeres. Dos ejemplos de ellos fueron el apoyo al colegio de niñas en Bergara, gestionado por la Compañía de María, y el apoyo a la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, donde se impartía también formación para mujeres.

Las preocupaciones de los Amigos de la Bascongada en aquella época no diferían demasiado de las que tenemos actualmente. Los equilibrios políticos y la geoestrategia ocupaban gran parte de las Conferencias Vascongadas, Irurac Bat, que se sellaban con la divisa de las tres manos unidas, representativa de la propia Bascongada, y que versaban sobre aranceles, comercio internacional, fronteras y economía. El asunto del hierro y su impacto en la industria vasca, y el estado de la industria en general, donde destacaron mujeres relevantes como Cesarea Garbuno, que fundó en Pasaia la primera refinería de petróleo del Estado en 1883. También las cigarreras de Bilbao tuvieron su momento de protagonismo cuando en 1889 organizaron la primera huelga de mujeres en el País Vasco, un 8 de marzo, veinte años antes de que esta fecha fuera representativa del Día Internacional de la Mujer.

También les preocupaba la estabilidad social y la seguridad. El territorio vasco, por su orografía, era propenso a los robos y asaltos en puntos negros como el valle de Arratia, el puerto de Altube o el camino de Balmaseda. También ahí destaca la figura de mujeres que pasaron a la historia de las salteadoras de caminos, como María de Landa o Magdalena de Ibaibarriaga. Sin embargo, otras muchas mujeres pasaron a la historia por motivos más altruistas, como Rafaela Ybarra, conocida defensora de los derechos de las mujeres, que creó los primeros centros de protección y pisos de acogida para las más vulnerables, y organizó e impartió formación para que las mismas pudieran disponer de conocimiento y mejores recursos para salir adelante. Eulalia de Abaitua, Josefa Cruz de Gassier, Casilda de Iturrizar…la lista es larga y todas ellas nos han dejado un legado de compromiso, de talento, de cooperación y de proyección social.

En estas jornadas hablaremos de industria, de seguridad, de igualdad y de estrategia. Pero también de salud, de solidaridad y de arte. Hablaremos de todo lo que nos preocupa en el siglo XXI y lo haremos de la mano de mujeres brillantes, como Victoria Landa, directora de la Estrzaintza, Miren Onaindia, catedrática de ecología en la Universidad de Deusto, Amelia Baldeón, directora de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y muchas otras. Ahora y siempre, sed bienvenidas todas.

Las mujeres en Bizkaia: luces y sombras, en prensa

Iratxe Celis, de Onda Vasca, nos invitó ayer a formar parte de «Euskadi Hoy Magacine» para contar en primera persona cómo íbamos a enfocar la jornada de ayer a la tarde en Juntas Generales «La mujer en Bizkaia: luces y sombras» en la que hablamos largo y tendido de liderazgo y emprendimiento.

Y es que el liderazgo femenino está todavía en la sombra. El problema es doble: por un lado, faltan mujeres líderes ( las mujeres ocupan el 34% de los puestos directivos empresariales, el 8% de las jefaturas de Estado, el 18% de los ministerios del mundo); por otro lado, faltan referentes que empujen a las nuevas generaciones a liderar el futuro.

Os dejo el audio de la entrevista que compartí con Elena Guede, directora de Cementos Lemona. Si quieres saber más, estamos en la portada de DEIA. Y si quieres saber más aún, próximamente en el blog de TECNALIA.

A hombros de gigantes. El futuro de la ciencia en el País Vasco.

Nadie conoce el futuro. Pero conocemos el pasado, sabemos algo del presente y, como dijo Newton: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado a hombros de gigantes”. Si sabemos quiénes fuimos y quiénes somos, tal vez podamos averiguar quiénes seremos. Esta reflexión me sirvió para responder a la pregunta ¿Cuál será el futuro de la ciencia en el País Vasco?, el pasado miércoles día 15 de diciembre en la jornada “Vascos, Pensamiento y Acción” organizada por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.
Somos un país pequeño, con apenas 2 millones de habitantes, de los que casi 1 de cada 5 tiene más de 65 años. Aunque presumimos de tradiciones, la mayor parte de las familias vascas ya no son tan tradicionales y casi el 20% están formadas por una sola persona. El 7% de los vascos no han nacido aquí. Somos los quintos en Europa en igualdad de género (por detrás de Suecia, Finlandia, Dinamarca y los Países Bajos) y en general, vivimos bastante satisfechos con la vida.
Desde los primeros hornos vascos que datan de la Edad de Hierro, somos un pueblo industrial, aunque los servicios tienen un peso creciente en nuestro producto interior bruto. Y, como nuestros antecesores en la Ilustración, ahora también seguimos siendo innovadores, un país de alta innovación, con un gasto en I+D del 1,82% y una visión de futuro construida sobre tres grandes apuestas: la energía, la fabricación avanzada y las biociencias.
 

Sin embargo, nos queda mucho por hacer. Algunos de los 17 retos del milenio identificados por Naciones Unidas también son relevantes para nosotros:

 
Desde el punto de vista social, el 18% de los vascos no tienen los recursos necesarios para llevar una vida digna, en pocos años seremos una sociedad muy envejecida donde los casos de ansiedad y depresión serán un gran problema, y probablemente necesitemos unos cuantos años más para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres. ¿Sabías que 1 de cada 4 vascos no se atreve a disfrutar de su baja paternal? Además, nos enfrentamos al reto medioambiental de reducir nuestras emisiones de forma considerable, y de crear un nuevo modelo energético que descanse más sobre fuentes renovables de energía y menos sobre las convencionales.
Y, por supuesto, están los retos económicos. Aunque presumimos de sociedad industrial, el peso de la industria sobre el PIB vasco permanece prácticamente inamovible en los últimos 10 años. Y no es lo único que no se mueve: la industria de nivel tecnológico alto no gana relevancia ni en peso sobre el PIB ni en número de empleos.
La falta de recursos en ciencia y tecnología es otro de nuestros grandes problemas. Lo vemos en España, que pierde competitividad a pasos agigantados con un peso del gasto en I+D sobre el PIB del 1,19% y lo vemos también nosotros, con un peso del 1,82%, que está por debajo de la media de la UE28 y que también desciende año a año. Lo avisaba Xabier Ferras este fin de semana en La Vanguardia: “Tenemos una alerta roja en I+D”. Y estamos a años luz de los líderes como Corea del Sur o Israel que ya superan el 4%, o Suiza, Austria y Suecia que han cruzado la barrera del 3%.
Y si la financiación fuera suficiente (que no lo es), todavía tendríamos que enfrentarnos al reto de invertir con responsabilidad, asegurándonos de que maximizamos el impacto de cada euro que invertimos en ciencia, y de que esta contribuye a generar riqueza y bienestar. Todo esto, y más es lo que tratan de desarrollar las MISIONES, como concepto de política orientada a objetivos.
Aunque puede parecer un concepto reciente, las misiones ya existen desde mediados del siglo pasado. Proyectos como Apollo, Manhattan, ARPANET o CONCORDE fueron sobre todo tecnológicos, pero ahora la mayoría de ellos tratan de responder a alguno de los grandes retos definidos en la primera foto y asociados a energía, transporte, cambio climático, economía circular, reindustrialización o seguridad entre otros ámbitos.
 
 
¿Qué tienen en común todas las misiones? 
Las misiones son proyectos de gran presupuesto y un horizonte temporal normalmente largo, aunque con hitos claramente definidos a corto y a medio plazo. Además, tienen direccionalidad (están vinculadas al menos a un reto global), intencionalidad (sus objetivos están perfecta y a menudo cuantitativamente definidos), se financian con fondos públicos y privados, implican a dos o más sectores y tecnologías, se gobiernan a través de un sistema complejo que implica coordinación vertical, horizontal y, a menudo entre varios países distintos y, finalmente, están dotados de reflexividad (la capacidad de reaccionar de forma ágil ante los cambios de entorno para poder seguir el objetivo previamente definido). 
Implantar un sistema de políticas de innovación basado en misiones tienen muchas más implicaciones de lo que parece: por ejemplo, es necesario revisar los instrumentos financieros actuales y desarrollar nuevos que permitan una sostenibilidad del proyecto a largo plazo además respondan a otros criterios como la justicia social. Tiene sentido pensar que, si mis impuestos se están usando para cubrir el riesgo tecnológico y de mercado que el sector privado no quiere cubrir, cuando el proyecto sea exitoso, como ciudadana recibiré una compensación directa; es decir, el sistema público será capaz de socializar las pérdidas, pero también los beneficios de sus inversiones en la resolución de retos sociales. 
Otra cuestión ¿pensáis que los sistemas actuales de gobernanza de proyectos de I+¿D podrían soportar un proyecto en el que estuvieran involucrados 4 países, y en cada uno de ellos hubiera varias decenas de agentes públicos y privados, y además trabajando en varios niveles?. Pues habrá que pensar cómo hacerlo…
Y ya que estamos pensando, pensemos: ¿está el País Vasco preparado para este cambio? Apostamos por fabricación avanzada, energía y biociencias pero, ¿hemos decidido qué retos nos interesa que elija Europa?, ¿sabemos en qué misiones podemos dar respuesta desde el sistema de ciencia y tecnología vasco?, ¿sabemos en qué sector / tecnología somos los mejores y dónde podríamos competir con cualquier grupo de investigación de Europa…o del mundo? Tenemos el PCTI 2020 y la RIS3, pero, ¿tenemos una visión común de país o vamos cada uno por nuestro lado? En al País Vasco hay 16 centros tecnológicos, 4 CICs, 9 BERCs, 9 estructuras de investigación universitaria, pero, ¿podríamos ir todos a una para trabajar en los retos que nos propongan?, ¿o podríamos quedarnos fuera de juego por falta de masa crítica, de excelencia o, simplemente de coordinación?
 
 
He ahí mi receta para el futuro de la ciencia en el País Vasco: CREER en una visión común donde sólo a través de la ciencia podamos construir el futuro del país e invertir en ello todos los recursos necesarios, y CREAR las capacidades necesarias para dar respuesta a los retos de forma coordinada y eficiente, asegurándonos de que sabemos qué retos nos importan y qué parte de esos retos podemos cubrir mejor que nadie.
¿Será suficiente con esto? He empezado este artículo diciendo que nadie conoce el futuro. No sé si será suficiente, pero desde luego, es necesario.
Creamos, creemos… ¡y ya veremos!

Para saber más:
 
Las estadísticas sobre el País Vasco son de EUSTAT publicadas para el año 2016. http://www.eustat.eus
Las fotos que ilustran las diapositivas pertenecen a la cuenta de twitter @therealbanksy
Para saber más sobre los retos del milenio de Naciones Unidas: https://en.unesco.org/sdgs
El artículo de Xavier Ferras puede consultarse aquí; https://twitter.com/XavierFerras/status/940884221794635781

¿Por qué gano yo menos que un suizo?

El edificio de las Juntas Generales de Bizkaia en Bilbao ha sido esta semana el sitio elegido por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (de la que, dicho sea de paso, soy orgullosa socia supernumeraria) para organizar unas jornadas muy interesantes sobre los Vascos, Pensamiento y Acción.
 
En la mañana de ayer tuvimos el placer de escuchar las disertaciones de cuatro grandes del mundo de la Economía y la Empresa en el País Vasco: Iñaki Garcinuño (Cebek), Carolina Pérez de Toledo (AED), Asís Canales (Iberdrola) y Mª Carmen Gallastegui (Universidad del País Vasco). Hablaron sobre los empresarios vascos, sobre la importancia de la industria en la economía de este país, sobre el papel de las mujeres vascas en el empresariado, sobre la necesidad de entender la economía desde un punto de vista aplicado y sobre las claves de éxito de las grandes empresas vascas y su impacto sobre el resto de las empresas del territorio. Lo hicieron en primera persona (como deben ser todas las disertaciones interesantes), desde la experiencia, el conocimiento y la cercanía, y convirtieron varias horas de la mañana en un suspiro que, al menos a mí, se me quedó cortísimo.
 
El caso es que el (encendido) debate posterior se centró casi exclusivamente en un tema: ¿somos productivos?, ¿por qué no somos productivos?, ¿por qué en Euskadi no tenemos salarios tan altos como en Suiza?, ¿son los empresarios los culpables de la precariedad laboral en Euskadi?, ¿hay precariedad laboral en Euskadi?. Como siempre me pasa cuando voy a estos sitios, me interesa más escuchar que hablar (mi opinión ya me la sé y no me aporta mucho) y al final me quedé con las ganas de aportar algunos datos. Ahí van:
 
La clave de la respuesta la dio Carlos Moedas en su discurso “Openness as a Catalyst for Innovation” a principios de Diciembre en Viena: “En las economías desarrolladas, más del 60% de la productividad puede explicarse por la innovación”. En realidad, ayer mismo en su disertación, Asís Canales reforzó esta idea cuando afirmó que una de las claves de éxito de empresas como Iberdrola era precisamente el conocimiento y la tecnología como herramientas para mantener una ventaja competitiva continuada frente a la competencia.
 
El último informe de la Fundación BBVA concluye que en España, la economía del conocimiento (la que basa la competitividad en conocimiento e innovación, y no en regalar el terreno y tirar los sueldos) ha permitido a las diferentes comunidades autónomas resistir mejor la crisis en términos de renta, productividad y empleo. A mayor uso del capital humano y del capital tecnológico, mayor productividad y mayor renta per cápita. ¿Ejemplos? Las tres comunidades que basan más su producción en la economía del conocimiento  (Euskadi, Navarra y Madrid) son también las que tienen mayor productividad y mayor renta por habitante.
 
Como muestra el último informe de COTEC “La innovación en España”, la productividad en el país está bajo mínimos y además cada vez es mayor la brecha con líderes como Estados Unidos, Reino Unido o Alemania. Para darle un impulso es necesario establecer medidas para transferir el conocimiento desde la oferta científica y tecnológica hasta las empresas, es necesario adecuar las capacidades a los empleos, eliminar las barreras del mercado de trabajo, crear marcos regulatorios que faciliten la creación de nuevas empresas, facilitar la movilidad del empleo, en fin, poner las cosas fáciles para que exista un entorno en el que la innovación tenga alguna posibilidad de germinar.
 
Es fácil caer en la tentación de culpar a los empresarios, a los políticos y al sistema, pero decir que no somos productivos porque los empresarios tienen sueldos demasiado altos o porque las empresas no pagan todos los impuestos que deberían es, en mi opinión, simplificar el problema. Y lo más peligroso: es una trampa para escudarnos en ella y no ver que, como no nos pongamos las pilas y empecemos a tomarnos en serio que únicamente a través de la innovación y la tecnología podrán nuestras empresas ser competitivas y productivas, el sueldo de los suizos lo vamos a ver solo cuando vengan en agosto a sacarse fotos en nuestras playas.