La trampa de la libertad

Mis amigas de Doce Miradas, Eva Silván y Lorena Fernández me han hecho un regalo y me han invitado a escribir en su blog. He aprovechado que este mes andamos atareadas en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País organizando nuestras II Jornadas sobre la Mujer en Bizkaia, y he compartido con las Doce Miradas una reflexión sobre nosotras, sobre las que fueron y sobre las que somos. Sobre las libertades ganadas y sobre las cadenas que aún arrastramos, a veces sin saberlo.

Espero que os guste: La trampa de la Libertad.

Lo que tienes que saber: 2019 EU Industrial R&D Investment Scoreboard

JRC (Joint Research Centre) acaba de publicar los datos relativos a las empresas que más invierten en I+D, a nivel global y en Europa. El informe analiza los principales cambios respecto al año pasado y la evolución del comportamiento de las empresas en los últimos 10 años.

  • La inversión total de las empresas europeas en I+D ha crecido un 4.7% desde el año pasado. A nivel mundial, la inversión ha crecido un 8.9%.
  • No todas las regiones y países han crecido igual. El incremento global se debe sobre todo a China (que ha incrementado su inversión en un 26.7%) y a US (10.3%). El resto, incluyendo a Europa (4.7%), ha incrementado su inversión, pero por debajo de la media.
  • Las 2.500 empresas que más invierten en el mundo están localizadas en 44 países, y en total suman 832,4 Billones€.
  • La inversión empresarial en I+D está concentrada en empresas grandes, la mayoría de ellas en los sectores de ICT, automoción y salud.
  • De las 2.500 empresas que más invierten en el mundo, el 38% son de US, el 25% de Europa, 13% de Japón y 12% de China.
  • Si miramos la intensidad en I+D (medida como I+D sobre el ratio de ventas), US encabeza la lista con el 6.6%, seguida de Japón (3.5%), Europa (3.4%) y China (2.7%).
  • En Europa predominan las empresas de automoción (31%), seguidas por las de salud (22%) e ICT (20%). En US. sin embargo, ganan las de ICT (53%), seguidas por las de salud (27%) y automoción (8%).
  • Existe una relación clara entre la I+D industrial y la contribución a la resolución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los ejemplos más claros los encontramos en los desarrollos en Inteligencia Artificial, biotecnología, nanotecnología, grafeno, tecnologías de energía limpia y tecnologías de almacenamiento de energía.
  • Las empresas europeas que más han incrementado su inversión en I+D han sido Valeo, Peugeot, Ranault y BMW. A nivel mundial, los mayores incrementos han venido de la mano de Alibaba, Facebook, Alphabet, Apple, Microsoft y Huawei.
  • Hay 14 empresas españolas entre las mayores inversoras a nivel mundial, 21 si miramos a las 1.000 que más invierten en Europa. Lideran el ranking español Banco Santander, Telefónica, Amadeus y Grifols.
  • Hay 3 empresas vascas entre las mayores inversoras a nivel mundial: Iberdrola (posición 469), Gestamp Automoción (1188) y CAF (2083). Entre las 1.000 empresas europeas que más invierten en I+D, la cifra asciende hasta 5: Iberdrola (124), Gestamp Automoción (302), CAF (475), Sener (605) y Global Dominion Access (930).

Si no tienes la suerte de ser vasco 🙂 y quieres saber dónde están las empresas de tu país, aquí está el listado de las 2.5000, y aquí el de las 1.000 europeas. El informe puede consultarse en esta dirección, y contiene análisis y datos muy interesantes sobre patentes, tecnologías verdes y el sector bio en particular. ¡Feliz lectura!

¿Son las misiones el siguiente paso en la política vasca de innovación?

La política vasca de innovación se ha construido sobre décadas de visión compartida. Tras las primeras políticas de oferta que datan de los años 80 y mitad de los 90, en los que se construyeron las bases de la actual Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI), llegaron las políticas para sofisticar la unión entre la oferta y la demanda (1997-2005), consolidando la Red y orientándola hacia las necesidades presentes y futuras de las empresas y de la sociedad vasca. A partir de 2005 se puso el acento sobre la necesidad de obtener resultados en base a las principales fortalezas del país, y desde 2013, la especialización inteligente ha guiado la elección de las principales prioridades de innovación. Gracias a todo este trabajo, a la planificación y a la estabilidad en la apuesta por la I+D, el sistema vasco de innovación es un sistema consolidado, maduro, estable y preparado para afrontar los retos del futuro.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por Naciones Unidas ofrecen una guía sobre los grandes retos a los que se enfrenta el mundo, muchos de ellos vigentes e importantes también para Euskadi, tales como salud y bienestar universal, educación de calidad, igualdad de género, energía asequible y no contaminante, trabajo digno y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructuras, reducción de las desigualdades, comunidades y ciudades sostenibles, producción y consumo responsables, protección del clima, vida submarina y terrestre, paz; justicia e instituciones sólidas.

Orientar las políticas de innovación a encontrar soluciones que den respuesta a estos retos aporta a la política vasca direccionalidad para la transformación. Esto implica elegir, priorizar y crear visiones compartidas entre todos los agentes del sistema sobre el futuro del país, así como analizar las diferentes vías para lograr los objetivos, las relaciones entre ellas y las consecuencias económicas, sociales y medioambientales de las decisiones tomadas.

La transición de un sistema tradicional de ciencia, tecnología e innovación a un sistema transformador implica definir un nuevo modelo de desarrollo que necesariamente ha de estar basado en los valores y en las características intrínsecas de la cultura vasca: su capital humano, su capital creativo, el productivo, el social y el capital ecológico.

40 años de política vasca de innovación. Fuente: elaboración propia.

Además, las apuestas –las misiones– se construyen desde el ámbito local, aprovechando las fortalezas locales y regionales, y respetando las diferencias territoriales en un proceso que permita empoderar a los agentes de diferentes niveles. La participación se convierte así en uno de los principales pilares de la transformación, en un proceso estrechamente relacionado con la colaboración entre la ciencia, la tecnología, el gobierno, las empresas y la sociedad.

Para que la participación sea efectiva y eficiente, la visión contempla la necesidad de dotar a la ciudadanía del conocimiento y de las habilidades necesarias que le permitan conocer, entender, analizar y proponer soluciones, convirtiéndola en un agente activo dentro de la política pública de I+D, que trasciende la dimensión de ser mero receptor de las medidas definidas por terceras partes. Sin embargo, participación no significa que todos los agentes deban tomar todas las decisiones. La participación responsable lleva implícita la implicación en cada momento de los agentes que estén más capacitados para decidir y para implantar las decisiones tomadas. Indudablemente, las capacidades necesarias no son las mismas cuando se trata de decidir qué misiones abordar que, por ejemplo, cuando se busca involucración en la implantación de medidas de comunicación y difusión de resultados obtenidos de un proyecto concreto. La participación responsable lleva al límite la eficiencia del sistema involucrando a todos los recursos disponibles (humanos, materiales, financieros) para lograr un objetivo conjunto. Un país de nuestro tamaño no puede permitirse ignorar recursos que pueden constituir la diferencia entre el éxito o el fracaso de la estrategia de innovación.

Una política vasca de innovación orientada a misiones (orientada a impacto) no es más que la evolución natural de una política de innovación que ha sido coherente en el tiempo y que ha dado, en general, buenos resultados. Implica mantener activas las políticas de oferta que permitan crear las infraestructuras necesarias para que el conocimiento se actualice y nos permita avanzar, las políticas de demanda que ayuden a sofisticar tanto la demanda empresarial como la demanda social, y las políticas de resultados, entendidos estos como outputs y outcomes, que han contribuido en los últimos años a posicionar a todos los agentes del sistema en la cadena de valor de la innovación.

Finalmente, una política orientada a misiones puede impactar directamente sobre el nivel innovador del País Vasco, reforzando nuestra posición como región europea de alta innovación y ayudándonos a posicionarnos de manera diferencial en un escenario cada vez más complejo y cada vez más competitivo.

La inversión en ciencia es la magia que cura el cáncer.

Hoy el grupo de comunicación vasco EITB organiza una maratón para recaudar fondos en la investigación para curar el cáncer infantil. Es una iniciativa que se repite cada año, que cuenta con una gran cobertura mediática y con el apoyo de miles de personas conocidas y anónimas. Es una iniciativa maravillosa.

En casa hoy había jaleo. Mientras tratábamos de hacer una donación por bizum desde el móvil, compartíamos tertulia con la presentadora de la ETB:

-La donación más repetida es de 50 euros. Pero hay 15 personas que han donado más de mil euros

-Joder, ¿quién dona mil euros?

-Alguien al que le ha tocado.

Y de repente se ha hecho el silencio. Alguien al que le ha tocado. Y no ha hecho falta decir más. Aquí no ha tocado. Pero en la habitación del fondo duermen dos cachorros. Ruidosos, gritones, llenos de vida. Donar es una forma de conjurar a la suerte, de alejar a los malos espíritus, de saldar cuentas con la negra. He pagado. Así que no vengas a joderme.

Pero no funciona así. No valen los conjuros, ni los eguzkilores. No vale esconder la cabeza. Porque el cáncer no entiende de tratos. Ni el Alzheimer. Ni la demencia. Ni la enfermedad de San Filippo. De lo único que entienden es de soluciones que vienen de la inversión en ciencia y de la investigación médica. Las brujas sanadoras son las universidades y los centros de investigación, los conjuros son los hospitales, los laboratorios, las empresas. Las palabras mágicas son inversión en investigación y en transferencia de soluciones al mercado.

Cuando levanto la cabeza de estas líneas la recaudación solidaria roza el medio millón de euros. Es mucha solidaridad, es una ola de empatía, de apoyo y de esperanza. Pero no es la solución. La solución es invertir en ciencia. La solución puede venir de la misión que Europa está montando para curar el cáncer. La solución viene de una carrera de fondo, de años de trabajo duro, de compromiso político y de millones de euros invertidos. Preguntadle si no a los americanos, que llevan desde 1934 luchando contra el cáncer, primero con War on Cancer y luego con Cancer Moonshot.

Pensadlo la próxima vez que paguéis al fontanero en mano para que no os haga factura. Pensadlo cuando no declaréis el alquiler que recibís por el piso que tenéis vacío. Pensadlo cuando digáis que las grandes empresas no pagan lo que deben pero que, bueno, al menos crean empleo (y regalan juguetitos a la sanidad pública). Pensadlo cuando escuchéis a los políticos hablar del peligro de la inmigración y de otras cortinas de humo, mientras esconden las manos a la espalda con las palabras innovación y ciencia amordazadas dentro del puño.

Y mientras pensáis, donad. Puede que la solidaridad no sea la respuesta a los grandes retos sociales, pero mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.  

Cuando la pasión se acaba

En el parking del BEC he perdido las llaves del coche. He perdido el resguardo de pago. Y hasta he perdido el coche (como penitencia por no acordarme del color de las columnas de la plaza donde había aparcado, me tiré una hora y media pateándome el parking entero con mis tacones de diez centímetros). Solo me faltaba perderme yo. Y hoy ya lo he conseguido: he salido del piso -1 y siguiendo las indicaciones de salida he llegado al parking -2 donde no había coches, no había luces y solo faltaba que me saltaran media docena de vampiros encima del capó. Y para compensar que ya estaba empezando a agobiarme un poquito con tanta oscuridad y tanta vuelta en círculo, me ha dado por reírme sola dentro del coche. Espero que al menos tuvieran las cámaras apagadas...

Si os estáis preguntando qué hacía yo hoy en el parking del BEC -además del ridículo- os diré que he tenido el placer de escuchar a la Doctora Shirley Kutner, fundadora de la iniciativa BioJerusalem para el desarrollo de la industria bio en Israel. En una presentación de algo más de una hora, la doctora Kutner ha desgranado de forma muy amena unos cuantos ejemplos de emprendimiento; de ideas que surgieron para mejorar el mundo y que finalmente consiguieron llegar a buen puerto. Nos ha hablado de Gavriel Iddan y su cápsula PillCam, gracias a la cual se ha mejorado el diagnóstico de dolencias gastrointestinales y la detección de cánceres y otras patologías. Nos ha hablado de Amit Goffer y su invento Rewalk: un exoesqueleto que permite que personas con movilidad reducida puedan volver a caminar (e incluso a terminar maratones en un ejemplo maravilloso de lo que puede conseguir la voluntad y la perseverancia). Y en esta línea Kutner también nos ha contado el inspirador relato de la misión lanzada por Yariv Bash, Yonatan Winetraub y Kfir Damari para poner su Beresheet en órbita y hacerlo aterrizar en la Luna.

La doctora Kutner nos ha hablado de pasión, de voluntad y de esfuerzo. Nos ha hablado de personas que han luchado durante años para encontrar la solución a problemas que afectan a la calidad de vida de otras miles de personas por todo el mundo. Nos ha hablado de creer en uno mismo y de perseguir los sueños. Nos ha hablado de cómo la tecnología está detrás de muchas de estas soluciones, y se convierte en el vehículo para crear un mundo mejor. “Los emprendedores no lo hacen solo por el dinero -nos ha dicho- lo hacen porque de verdad quieren ayudar a la gente”. Ha sido inspiradora, pero se le ha olvidado hablarnos de algo fundamental: la pasión sola no vale. No es suficiente.

Hoy había mucha gente compartiendo esta charla conmigo. A algunos de ellos los conozco bien: son brillantes, son valientes, se levantan cada mañana pensando en cómo usar su conocimiento para solucionar problemas importantes, entran en el trabajo cada día con una sonrisa y pelean para conseguir proyectos, para mejorar su conocimiento, para que su trabajo no se quede en un artículo de una revista científica que no va a leer nadie. Ni su conocimiento, ni su pasión, ni su capacidad de esforzarse tienen nada que envidiar a los fundadores de Rewalk, de SpacecIL o de PillCam. Pero ellos no salen en las noticias.

Pensaba en eso cuando daba vueltas como una boba por las oscuras tripas del BEC con mi coche. Pensaba en lo diferente que resulta tener una idea en un ecosistema como el israelí, donde existe una apuesta pública y privada por la I+D incontestable (con una inversión por encima del 4% del PIB), donde las empresas, la tecnología y la ciencia mantienen un diálogo constante y profundo que da como resultado grandes ideas en lo que un compañero mío denomina “zonas negras” (aquellas en las que convergen las tecnologías capacitadoras esenciales en una hibridación múltiple), donde existen infraestructuras de soporte que cuentan con los recursos materiales, humanos y financieros necesarios para convertir esas ideas en empresas rentables, donde las empresas tecnológicas son tales, y no empresas de servicios con un barniz tecnológico como apuntaba Xavier Ferrás en su reciente artículo “La burbuja Start-Up”. Es bueno ser un genio apasionado, pero es mucho más práctico serlo en el país adecuado y en el momento correcto.

Uno se harta de entrar por la puerta del trabajo todas las mañanas con una sonrisa ilusionada y salir cada día con cara de payaso. Un país no puede levantarse sobre las costillas de los soñadores. Hay que levantarlo entre todos, creando las condiciones de entorno que hagan posible que las ideas se conviertan en riqueza, apostando por políticas públicas de I+D creíbles, sólidas, ambiciosas y bien direccionadas. Hay que apostar por un sector público potente, emprendedor, que tenga la visión de futuro que el sector privado no tiene, que allane el camino para que este invierta, y que establezca los recursos que permitan redistribuir la riqueza en la sociedad de manera justa y equitativa .

La pasión se acaba. Eso lo sabe cualquiera que alguna vez se haya enamorado. Las relaciones largas pueden empezar con un ataque de pasión desenfrenada, pero no duran sin respeto, sin valores y sin proyectos de largo plazo. Seamos apasionados, pero no seamos ingenuos. Sin políticas públicas sólidas, nunca tendremos amor tecnológico verdadero.