La industria que viene. Izan zirelako, gara; garelako, izango dira

El pasado

Porque fueron, somos. Porque somos, serán. Este proverbio me encanta. En los últimos meses me ha servido como hilo conductor para explicar  en Egipto, en Perú, en Ecuador y en Colombia entre otros lugares cómo ha ido evolucionando la industria vasca desde el siglo XVIII hasta hoy.
 
Confieso que siento un cosquilleo de orgullo mientras repaso la industria siderúrgica del XIX, las medidas que permitieron a Euskadi remontar la terrible crisis de los 80, la construcción de los parques tecnológicos vascos, el compromiso vasco por la innovación, el nacimiento de los grandes grupos empresariales, los clusters,  los Centros de Investigación Cooperativa, los BERCs, la fusión de Tecnalia y, en definitiva, todas esas piezas que poco a poco han ido construyendo lo que somos hoy. Casi como si fuera un poquito mío, aunque mientras se cocían muchas de estas grandes decisiones yo todavía llevaba dos coletas y todas las noches Casimiro me mandaba a la cama. (1)  Me gusta contar esta historia, es una historia bonita.
 
El presente
 
Hoy miramos alrededor y resulta que la situación de la industria vasca en 2013 no es una historia tan bonita. Los principales sectores, los que tienen más peso sobre el Producto Interior Bruto acaban de darnos un buen susto con unas tasas de crecimiento interanual del Índice de Producción Industrial que muestran unas caídas de hasta el 22% a noviembre de 2012.
 
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat (2).
 
En general sufrimos una descapitalización del valor tecnológico alto en nuestra estructura industrial, tanto en términos de su peso sobre el VAB como en su compromiso de gasto en I+D. Necesitamos apostar por la industria de alto valor añadido y, en general, incrementar  el contenido tecnológico del conjunto:
                                        Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat (2).
 
 
Una consecuencia lógica de tener una estructura industrial que no despega en cuanto a contenido tecnológico alto es que nuestras exportaciones de nivel tecnológico alto tampoco despegan, lo que afecta directamente a nuestra competitividad. Lo que podéis ver en el siguiente gráfico es el peso porcentual por contenido tecnológico sobre el total de nuestras exportaciones:
 
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat.
 
 
Y ligada muy estrechamente a estas debilidades surge la siguiente: necesitamos incrementar el número de empresas industriales de nivel tecnológico alto, en general, y especialmente en el caso de las PYMEs:
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat.
 
 
 
El futuro
 
Lo malo de arrojar gráficos y datos de esta manera es que uno los ve y se le caen las orejitas hasta el suelo, como al Conejo de la Suerte. ¿Y ahora qué?.
Hay un par de claves que me parecen especialmente interesantes y que podrían servir para transformar nuestra industria vasca y ayudarla a avanzar.
 
CLAVE. Desarrollo Tecnológico.
 
Si cogemos algunos de los países más competitivos a nivel mundial y analizamos la distribución de su gasto en I+D+i, encontramos un interesante equilibrio que se decanta hacia las actividades de desarrollo tecnológico.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de OECD (3)
 
Esta relación país competitivo-foco en desarrollo tecnológico es bastante lógica. Las industrias competitivas son las que tienen una cuota de mercado por encima de la media, es decir, las que venden más, las que disponen de procesos y de productos más atractivos. Y los procesos y los productos atractivos e innovadores son normalmente resultado de desarrollos tecnológicos provenientes de actividades de investigación previas. Más desarrollo tecnológico, más resultados, más competitividad.
 
¿Cómo funciona este esquema en Euskadi?
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat
 
Tanto en empresas, como en administración pública y enseñanza superior, el foco en Euskadi está centrado en la investigación aplicada. Curiosamente (o no tanto) si investigamos un poco más dentro del grupo de empresas, las manufactureras con nivel tecnológico elevado rompen esta dinámica y se acercan más al desarrollo tecnológico. El propio mercado las está llevando ahí. Se me ocurre que los demás (centros tecnológicos y universidades principalmente) deberíamos acompañarles aún más en esta tendencia y volcar nuestros esfuerzos en que el conocimiento y la tecnología se conviertan en resultados que se puedan comercializar, que se puedan exportar y que aporten valor añadido. 
 
Os recomiendo un artículo fabuloso de Stephan Theil (4) que habla de cómo Alemania ha desarrollado un eficiente sistema de transferencia de tecnología desde los laboratorios de investigación hasta las plantas de producción: “De la universidad a la industria, el éxito alemán”. Este artículo contiene afirmaciones tan interesantes como esta: “una de las razones principales del éxito alemán reside en que la nación ha sabido canalizar sus logros en investigación para escalar en la carrera tecnológica, centrándose en la obtención de productos y procesos difíciles de copiar o de abaratar con salarios bajos”.
 
CLAVE. Manufacturing.
 
Hay una frase muy graciosa que dice que cuando copias a uno es plagio y cuando copias a muchos es investigación.  Ver qué está pasando en las industrias de otros países, analizarlo y extrapolar las lecciones que se ajusten a nuestra realidad es una práctica interesante de la que podemos aprender mucho.
 
Por ejemplo, además de un eficaz sistema de transferencia a la industria, Alemania tiene una industria que pivota en gran medida sobre sectores industriales con nivel tecnológico alto (automoción, química, aparatos ópticos) todos ellos articulados en torno a empresas de buen tamaño orientadas al mercado global. Además, durante la época de vacas gordas aprovechó para invertir en equipamientos y tecnologías lo que le ha dotado de una capacidad de resistencia ante la crisis mayor que otros países, como España. Esta estructura le ha permitido entre otras cosas mantener una parte importante de su producción dentro del país y con ella, los puestos de trabajo asociados.
 
Alemania no es la única que se plantea conservar la producción dentro de su territorio. Estados Unidos está viviendo un importante “regreso a casa” provocado entre otras cosas por el incremento de los costes laborales en los países emergentes, el incremento de los costes del transporte y de los combustibles, la caída de los precios del gas natural en el país y la necesidad de llegar antes a sus clientes y responder a sus necesidades de una forma más ágil. La administración Obama se está planteando premiar a las empresas que traigan de vuelta al país sus centros de producción con descuentos de hasta el 20% en sus impuestos. Ayuda mucho también que países como China estén cambiando su modelo productivo y empiecen a eliminar los subsidios y las ventajas fiscales para atraer inversión extranjera (ésta ha caído el 3,7% en China durante el año 2012). Como muestra, un botón: Tim Cook, Ceo de Apple anunció hace unos meses que en breve trasladarán algunas líneas de producción de su Mac de nuevo a territorio norteamericano. (5) 
 
Es el momento de usar todo ese conocimiento y esa tecnología que llevamos años sembrando en Euskadi y ponerla al servicio de la industria vasca. Cada vez más se pone en marcha un proceso de intensificación del uso de los recursos basados en el conocimiento por parte del tejido productivo y de la transformación de su especialización. Este proceso se refleja en el aumento del porcentaje de trabajadores en ocupaciones altamente cualificadas. El último informe BBVA-IVIE (6) nos lo dice de forma clara: “el uso de los factores ligados al conocimiento está mejorando la productividad de las empresas en plena crisis
 
¿Por qué es importante reindustrializar Euskadi?
 
  • §  Porque los países con mayor nivel de desarrollo son precisamente aquellos que tienen una base industrial más sólida
  • §  Porque sin una base industrial fuerte muchos servicios no van a poder sobrevivir (servicios financieros y comerciales, servicios de transporte, servicios de consultoría, de ingeniería, de diseño…)
  • §  Porque el nuevo concepto de empresas industriales manufactureras empoderan a las PYMEs y pequeños emprendedores que pueden ofrecer valor añadido para abaratar el lanzamiento de nuevos productos (impresoras 3D, tecnologías de digitalización de manufacturas…).

Y para finalizar, si has llegado leyendo hasta aquí claramente te mereces un premio 🙂 En relación a este último punto, cada vez hay más comunidades que ofrecen en línea servicios de producción de este estilo en un movimiento que The Economist ha bautizado como Social Manufacturing. El artículo en el que acuñan este término revela una serie de claves para la reindustrialización de los países desarrollados que merece la pena tener en cuenta. Ahí va el premio: http://www.economist.com/node/21552901
Para saber más:
 
(1) Si quieres saber quién era Casimiro: http://www.youtube.com/watch?v=wbfQ71hMr_k
(2) Si quieres consultar las estadísticas de Eustat: http://www.eustat.es/idioma_c/indice.html#axzz2Ip061rOg
(3) Si quieres consultar las bases de datos de OECD: http://stats.oecd.org/
(4) Si quieres leer el artículo de Stephan Theil: “De la Universidad a la Industria: el éxito alemán”. Publicado en Investigación y Ciencia (Diciembre 2012), hay un avance aquí: http://www.investigacionyciencia.es/investigacion-y-ciencia/numeros/2012/12/de-la-universidad-a-la-industria-el-xito-alemn-10655
(5) Si quieres ver y escuchar la entrevista completa a Tim Cook, puedes hacerlo aquí: http://video.msnbc.msn.com/rock-center/50112247#50112247
(6) Si quieres consultar el informe BBVA – IVIE 2012 sobre Crecimiento y Competitividad puedes descargarlo de aquí: http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Informe%202012_FBBVA_Ivie.pdf
 

La microgeneración energética como oportunidad de colaboración

Foto: Spencer E. Holtaway
La microgeneración energética consiste en producir electricidad a pequeña escala cerca de los puntos de consumo y procedente de una fuente baja en carbono. En este documento divulgativo los autores queremos poner de relevancia que, además de los innegables beneficios medioambientales y de sostenibilidad , los proyectos de microgeneración energética suponen una gran oportunidad para impulsar la colaboración público privada entre administraciones, empresas, agentes tecnológicos y científicos y otros agentes de soporte.

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Las bacterias también emprenden

Esa señora tan estilizada y delgadita que aparece en la foto adjunta se llama Lactobacillus Bifidus, es una bacteria y viene de buena familia, concretamente de la familia de los Lactobacilos.
«Me suena su nombre, pero no le pongo cara»
Pues aunque no le pongamos cara, lo cierto es que esta señora tiene una estrecha relación con nosotros: vive en nuestra vía-gastrointestinal y nos ayuda a sintetizar enzimas y vitaminas, y también con la digestión de la lactosa. Eso sí, a esta señora le gusta la buena vida y los entornos limpios, tranquilos y nuevos, lo que significa que a medida que nos hacemos mayores, los problemas empiezan a estresarnos y nuestra alimentación empeora (lo que viene a ocurrir más o menos cuando salimos de casa de mamá) esta señora nos abandona y empiezan los problemas.
¿Y de qué me suena su nombre?
Gracias al poder de la publicidad todo el mundo ha oído hablar de los Bífidus o de alguno de sus primos. Puede que mucha gente no sepa que son bacterias ni sepa para qué valen, pero todo el mundo sabe que los Bífidus son esos bichitos pequeños que ponen en los yogures. Esos bichitos son lo que diferencia a un yogur vulgar y corriente de lo que llamamos un alimento funcional. Los alimentos funcionales son esos que, además de sus propiedades nutritivas normales, nos aportan beneficios adicionales añadiendo, aumentando la concentración, limitando o eliminando algún ingrediente, como la bacteria que ilustra este artículo.
Además del yogur con bífidus tenemos también otros alimentos dentro de esta categoría de alimentos funcionales como la leche con ácidos grasos omega-3, los yogures con calcio, la leche fermentada con baterías probióticas, los zumos con vitaminas, los cereales con fibra añadida, el pan con ácido fólico, los huevos con omega-3, la margarina con fitosteroles o la sal enriquecida con yodo.
La estrategia
Y esto no termina aquí. Según el informe de la OPTI: «Oportunidades Tecnológicas e Industriales para el Desarrollo de la Economía Española 2010», las tendencias de futuro del sector agroalimentario en España se focalizan en cuatro grandes grupos: tecnologías de conservación y envasado, biotecnología aplicada a la cadena alimentaria, tecnologías para la trazabilidad, seguridad y gestión de la cadena de suministro y alimentación personalizada. 
También el Plan Estratégico de la Industria y Calidad Alimentaria del País Vasco 2008-2011 contempla los alimentos funcionales y los nutracéuticos como una de las tendencias que van a marcar – que están marcando de hecho – la investigación alimentaria y el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos de producción. Y se propone como acción estratégica el apoyo a los centros tecnológicos para el desarrollo de programas de investigación orientados a la creación de alimentos de futuro.
Las empresas del sector
En España hay 25.164 empresas de alimentación (CNAE 10) de las que 954 están ubicadas en el País Vasco. 49 empresas del país tienen 500 o más empleados (14 de ellas tienen más de 1.000). En total hay 330.942 personas empleadas en estas empresas.
Los últimos datos de 2008 de INE apuntan a que estas empresas han invertido 228 M€ en I+D con 1.235 investigadores. También sabemos que el 24% de las empresas de alimentación, bebidas y tabaco han realizado actividades innovadoras, lo que demuestra una intensidad de innovación mayor que la media del resto de empresas (17.8%).
Especialmente relevante es el impacto de la introducción de productos nuevos o significativamente mejorados. Según datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, el porcentaje de la cifra de negocios de las empresas de este sector derivados de la introducción de productos nuevos o mejorados es del 14,22%, por encima de la media de empresas (12.69%).
De las 1.000 empresas europeas con mayor inversión en I+D, 40 pertenecen al sector alimentario y únicamente 2 de ellas (Ebro-Puleva y Pescanova)son españolas.
Los resultados
A día de hoy, y según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, entre 2005 y marzo de 2010 se han publicado 1.434 patentes en el mundo, relacionadas con alimentos funcionales, 36 de ellas de propiedad española. Destacan especialmente la Universidad de Tecnología Kuban State de Rusia con 68 patentes y algunas empresas conocidas como Suntory Ltd, Kaneka Corporation, nestle, Unilever o Coca-Cola. En España se llevan la palma en patentes la Universidad de Málaga, el CSIC y la Corporación Alimentaria Peñasanta S.A.
Los alimentos funcionales como oportunidad empresarial para el tejido industrial vasco
Aunque el País Vasco no dispone de un gran tejido industrial en este sector (únicamente hay una empresa de más de 1.000 empleados y 3 de más de 500), sí que existe una apuesta específica por los alimentos funcionales y capacidades muy interesantes de investigación y desarrollo tecnológico (en este sentido merece la pena destacar el trabajo de algunos centros tecnológicos como Leia o Azti).
La demanda creciente de estos alimentos por parte del mercado, la importancia creciente de la salud como apuesta estratégica de futuro y las capacidades tecnológicas, científicas y empresariales que se han ido desarrollando estos últimos años en alimentación y en salud apuntan a una oportunidad de desarrollo empresarial muy atractiva en el área de la alimentación funcional que no deberíamos dejar pasar de largo. De la mano de los bifidus hacia una nueva generación de empresas.

Beneficios de un sistema sanitario bien gestionado

Decía la canción que el que tuviera las tres cosas importantes de la vida -salud, dinero y amor- podía darle gracias a Dios. Dejando los amores aparte, es indiscutible que un sistema sanitario eficiente es bueno para nuestra salud y es bueno para nuestra economía. Es un servicio imprescindible para los ciudadanos y además es un sector tractor y una oportunidad de diversificación para el tejido empresarial en su conjunto. Todos los temas relacionados con la sanidad son y serán claves en el futuro. Con una esperanza de vida que crece al ritmo de un año cada cuatro años y la continua reducción de la tasa de natalidad, el peso de las personas de más edad en la pirámide de población cada vez está siendo mayor. Esto conformará una demanda de servicios que dará lugar a un nuevo tejido económico en el que la salud y los temas asociados a ella -alimentación, tecnologías asistivas, servicios asistenciales, biomedicina- serán prioritarios.
Y la mejora del tejido económico no es ni el único ni el menor de los beneficios de esta apuesta: invertir en salud es invertir en calidad de vida, y por lo tanto invertir en las personas, que son precisamente la fuerza productiva de toda economía. En un momento de crisis como el actual parece imposible gastar al ritmo al que la sanidad lo ha hecho hasta ahora. El propio consejero Bengoa acaba de plantear, en la presentación del Plan de Mejora y Contención del Gasto, que incrementar el presupuesto de salud al ritmo en que viene creciendo estos últimos años implicaría usar el 50% del presupuesto del País Vasco en 15 ó 17 años. Algo a todas luces inviable.
Por razones económicas y por razones de eficiencia, la lógica impulsa a optimizar el rendimiento de cada euro que se invierta en sanidad. El propio plan define unas medidas determinadas, entre las que destacan algunas como el incremento del uso de genéricos, conciertos con empresas privadas, alternativas a la hospitalización, telemedicina, reordenación de laboratorios de análisis clínicos y en general, mejoras de la gestión. Dejando aparte algunas de las polémicas que ha suscitado este plan entre empresas del sector farmacéutico y otros grupos de interés, el enfoque del actual Departamento de Sanidad parece a todas luces el más correcto.
Existen numerosos ejemplos a nivel internacional de optimización de la gestión sanitaria que han generado no sólo una reducción de los costes sino también, y lo que es más importante, una mejora sustancial del servicio ofrecido a los pacientes. Algunas de las claves de éxito observadas en estas iniciativas y que pueden servir como marco de reflexión para el caso vasco son:
Visión sistémica, que permita planificar las intervenciones en el sistema sanitario en todos los niveles de actuación. Los cambios introducidos en el nivel micro tienen que ser coherentes con los avances del conjunto del sistema sanitario. Es fundamental que todas las acciones vayan orientadas en la misma dirección hacia objetivos comunes.
Especialización temática de las diferentes instituciones, organismos, laboratorios, etcétera, lo que implica un aprovechamiento más eficaz de las economías de escala, reduciendo las ineficiencias lógicas de mantener equipos diferentes con recursos materiales, infraestructuras y personas diferentes realizando tareas similares en varios centros de trabajo.
Enfoque integrado del tratamiento de la salud, demostrando una alta capacidad de abordar el conjunto de las problemáticas y cuestiones relacionadas con la salud y la economía desde una perspectiva multinivel, transversal e interdisciplinar.
Administración pública proactiva, que demuestre una alta capacidad de liderazgo y gestión eficaz, con un plan de inversión focalizado en la gestión de la calidad y de la innovación del servicio, donde el paciente se configura como el elemento central de la estrategia.
Autonomía financiera, para que en la medida de lo posible se diversifiquen las fuentes de financiación públicas y privadas dedicando así recursos adicionales al desarrollo de nuevas soluciones.
Redes y alianzas, que refuercen los puntos débiles del sistema vasco con conocimiento, tecnología y personal especializado. Este enfoque colaborativo es común en la mayor parte de los sistemas sanitarios mundiales más avanzados. Un ejemplo muy interesante es la iniciativa transfronteriza Innovation4Care, que ha unido a socios privados y públicos de Suecia, Dinamarca y Noruega, desde la atención sanitaria a la industria, la tecnología y la ciencia para crear una de las comunidades sanitarias más potentes del mundo gracias a la colaboración de todos los agentes.
Control continuado de la estrategia, de las medidas y de las acciones tomadas, de forma que se pueda contrastar la adecuación de las mismas a los objetivos propuestos incluso ante cambios del entorno económico y sanitario. La eficiencia pasa, sin duda, por introducir en el sistema mecanismos que permitan evaluar sus prestaciones de forma adecuada.
Otro punto en común que tienen casi todas las iniciativas exitosas de innovación en la gestión sanitaria es la predisposición al cambio y al intercambio. Cambio de actitud hacia una visión más abierta y cambio desde modelos de gestión obsoletos que responden a necesidades del pasado hacia modelos en sintonía con el nuevo entorno, creativos y colaboradores. E intercambio de conocimientos, tecnología y personas que permitan aumentar las capacidades de nuestro sistema sanitario y responder a las nuevas demandas de la economía y del mercado satisfactoriamente, en especial en un contexto económico adverso como el que nos está tocando vivir.
Artículo publicado en El Correo el día 21 de junio de 2010

¿Todos somos Google?

¿Qué haces si llega a tus oídos el nombre de alguien que parece interesante pero del que aún no tienes demasiadas referencias? Muy sencillo: googlearlo. Abres el buscadory tecleas «Fulanito de Tal» y rápidamente encuentras un montón de información sobre él: sus artículos, sus opiniones en los foros, sus perfiles de Facebook y de Linkedin, y con un poco de suerte hasta su correo electrónico, un teléfono de contacto y casi con toda seguridad las últimas multas de tráfico que aún no ha pagado y que han ido derechas al Boletín Oficial correspondiente.
¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo era la vida antes de Google? Google es la pequeña gran revolución de mi vida. La primera vez que lo oí nombrar estaba en la universidad y mi amigo Manu me habló de esta página – una pasada – y hasta me escribió la dirección en una servilleta para que pudiera echarle un vistazo al llegar a casa. Hoy todos queremos ser Google. ¿Pero qué hay detrás de Google?
Google busca a los mejores en su campo y les ofrece todas las comodidades para que elijan la empresa como lugar de desarrollo de sus carreras profesionales. Hace tres años ya me enamoré de uno de los mecanismos de su proceso de selección y escribí un pequeño artículo sobre él: ¿Jugamos? Entrar al proceso de selección de una empresa a través de la resolución de un acertijo me pareció simplemente brillante. Una persona que pasa por ese proceso demuestra como mínimo curiosidad, creatividad, inteligencia y flexibilidad, lo que garantiza que cumple unos requisitos mínimos para empezar a pensar si lo incluimos o no en nuestro equipo.
Otra de las claves del éxito de su modelo es la organización de los equipos en grupos de pequeño tamaño, flexibles, autocontenidos en la forma de gestionar sus recursos y su tiempo, y donde los empleados pueden disponer del 20% de su tiempo para el desarrollo de sus propios proyectos. Además, Google monitoriza la actuación de sus empleados a través de lo que denominan «métrica del comportamiento» que permite evaluar los resultados de los equipos con precisión milimétrica. En este sentido es especialmente interesante la analogía que presenta Nicholas Carr en su artículo «The Google enigma» entre esta forma de trabajo y la forma de trabajo de un departamento de universidad: ambos contratan a las mejores personas, les permiten desarrollar sus intereses en equipos pequeños y mide sus resultados con precisión científica.
¿Es oro todo lo que reluce? Pues la verdad es que no. La realidad apunta a que una parte importante de los productos lanzados por Google no han tenido aceptación y han sido abandonados, y también es cierto que muchos de sus principales éxitos no han sido productos propios sino adquiridos como Blogger o Google Earth.
Otro punto importante a tener en cuenta es que para Google lanzar un producto que pinche no supone un coste excesivo: el 99% de sus ingresos proceden de la publicidad, y el coste marginal de crear y lanzar una copia de sus productos es bastante pequeño, lo que implica que de alguna forma Google se puede permitir el lujo de invertir en un producto y lanzarlo en una versión preliminar sin demasiado impacto para la empresa. La mayor parte de las empresas en las que trabajamos no pueden ni de lejos permitirse ese lujo, lo que invita a pensarse dos veces la idea de lanzar proyectos y servicios a diestro y siniestro sin una estrategia definida. Lanzar un proyecto en versión beta puede ser una idea muy buena si eres Google, pero en nuestras empresas lanzar un proyecto en versión beta (lo que comúnmente conocemos como «idea feliz») es un desperdicio de recursos y el camino más rápido hacia un estrepitoso fracaso.
Otro tema que me llama la atención es el triángulo del éxito que menciona Carr en su artículo: personas excelentes, intereses focalizados y resultados. Y digo que me llama la atención porque es fácil cometer el error de pensar que si elegimos personas brillantes y les dejamos que hagan su voluntad sin ningún tipo de directriz ni de control automáticamente nos convertimos en una empresa abierta e innovadora. Pues no. Como decía el anuncio de Pirelli: «la potencia sin control no sirve de nada». No nos engañemos, un montón de personas brillantes haciendo la guerra por su cuenta sin un control de resultados lo que tienen es todas las papeletas para terminar con la empresa en número rojos. Hasta Google se dio cuenta de esto y tuvo que poner orden dentro de su propia casa .
Receta del éxito para cocinar una empresa rentable y además atractiva:
1. Contratar gente excelente y darles un buen espacio donde trabajar.
2. Medir rigurosamente el resultado de su trabajo y corregir rápidamente las ineficiencias.
3. Mantener la disciplina y la focalización en el trabajo evitando la tentación de hacer demasiadas cosas a la vez.