La microgeneración energética como oportunidad de colaboración

Foto: Spencer E. Holtaway
La microgeneración energética consiste en producir electricidad a pequeña escala cerca de los puntos de consumo y procedente de una fuente baja en carbono. En este documento divulgativo los autores queremos poner de relevancia que, además de los innegables beneficios medioambientales y de sostenibilidad , los proyectos de microgeneración energética suponen una gran oportunidad para impulsar la colaboración público privada entre administraciones, empresas, agentes tecnológicos y científicos y otros agentes de soporte.

(function() { var scribd = document.createElement(«script»); scribd.type = «text/javascript»; scribd.async = true; scribd.src = «http://www.scribd.com/javascripts/embed_code/inject.js»; var s = document.getElementsByTagName(«script»)[0]; s.parentNode.insertBefore(scribd, s); })();

Los 10 mandamientos de un centro tecnológico en apuros

Tengo un amigo que dice que en esta vida para sobrevivir lo mejor es que seas feo como pegarle a dios en cuaresma, que tengas un sabor repugnante y que huelas a cuernos quemados. Por supuesto se refiere a esos bichos preciosos, cuya apariencia encantadora o cuya piel brillante y codiciada los ha colocado al borde de la extinción, pero la realidad es que cuando las cosas se ponen feas, todas las especies desarrollan sus propias estrategias de supervivencia de una u otra manera.
¿Vamos a hablar de bichos otra vez? Pues no, esta vez no vamos a hablar de bichos, pero sí de especies en peligro de extinción y concretamente de una especie que en los últimos años ya no sabe de qué color volverse para poder sobrevivir. ¿De quién hablo? Pues sí, de los centros tecnológicos pequeños.
Si eres uno de ellos, sabes de qué estoy hablando. Entre otras cosas, la crisis ha traído consigo una reducción considerable del apoyo público y que las empresas privadas se miren el bolsillo dos veces antes de soltar un euro. Además, en esta vorágine de fusiones, de acuerdos de colaboración y de nacimientos de bebés grandotes y bien alimentados, ser un centro tecnológico pequeño es una puñeta.
¿Cómo sobrevivir cuando los recursos disminuyen y la competencia es más grande que nosotros?
Primer Mandamiento: búscate un patronato que te quiera
…como decía la canción «y que te tenga llenita la nevera».
La palabra patrón viene del latín patronus, que significa defensor, protector. Patrono y Parásito empiezan con las mismas letras, pero no significan lo mismo. Si eres un centro pequeño es más importante que nunca olvidarte de los Patronos-Canapé (aquellos que sólo hacen acto de presencia una vez al año en los patronatos, se comen el cóctel de langostinos y se van) y de los Patronos-Vampiro (los que están convencidos de que eres un encantador proveedor de servicios gratuito).
Si eres un centro tecnológico que ha evolucionado de ser un laboratorio de ensayos o algo similar, y ahora tratas de generar tecnología puntera y conocimiento, rodéate de patronos que tengan un buen capital relacional que puedas usar, que representen empresas que se muevan en el círculo de clientes objetivo que te has marcado, y que tengan un buen conocimiento de tu sector. Te darán buenos consejos, te proporcionarán recursos y te marcarán unas directrices de actuación que te ayudarán a ser un centro de primer nivel.
Si eres una asociación, puedes aplicarte el mismo consejo para tu Junta Directiva.
Segundo Mandamiento: independízate de papá administración pública
Independientemente de que seas público o privado, y dependiendo de en qué Comunidad Autónoma estés ubicado, el apoyo de la administración pública es mayor o menor, pero en todos los casos la crisis ha provocado una reducción de los presupuestos públicos que ha hecho que hasta las administraciones más generosas empiecen a mirar a sus centros tecnológicos como a un bulto sospechoso.
Si a pesar de todo eres de los afortunados que cuenta con financiación no competitiva, úsala para capacitarte. Invierte esta financiación en realizar proyectos de investigación que te ayuden a generar un conocimiento más especializado. Cuanto más sepas, mejor será el servicio que les podrás prestar a tus empresas y mayor será tu prestigio frente a ellas y tu autonomía frente a la administración.
Trata de acceder a financiación competitiva fuera de tu ámbito local. Si tu tamaño no te permite acceder a proyectos tan grandes, colabora (ver Sexto Mandamiento). Participar en proyectos más grandes con gente mejor capacitada que tú además de aportarte financiación, te permitirá generar nuevo conocimiento y tecnología que aumentará el nivel de los servicios que ofrezcas en el futuro, te posicionará en el mapa de los agentes que investigan en ese campo y mejorará tu capital relacional para futuras colaboraciones. Algo que te facilitará la entrada en estos proyectos es el Quinto Mandamiento: especialízate. No es necesario (ni posible) que seas bueno en todo, basta que seas el mejor en algo que aporte un valor diferencial al proyecto.
Explota tus resultados. Como me decía mi profe de inglés cuando era pequeña «no tengas vergüenza de hablar porque sabes más de lo que crees». Tú también produces más de lo que crees. Revisa periódicamente tus proyectos de I+D y analiza cuáles de ellos pueden concretarse en productos y servicios que supongan nuevos retornos para ti. Explora la posibilidad de solicitar una patente, una licencia, o de explotar el resultado a través de la creación de una nueva empresa. A veces los proyectos de investigación se terminan cuando se termina la financiación y antes de poder explotar sus resultados, la búsqueda de financiación para nuevos proyectos te come el día a día y no tienes dinero ni tiempo para dar este último paso. Si este es tu caso, que sepas que existen programas de financiación específicos que te ayudan a financiar la solicitud de una patente o los trámites necesarios para lanzar una nueva empresa. También existen profesionales que pueden ayudarte en este proceso.
Una patente, una licencia o una nueva empresa hablan por ti (y hablan bien), te permiten ampliar la cartera de servicios a tus clientes, te posicionan como un centro generador de conocimiento y tecnología y, por último pero no menos importante, te ayudan a cumplir una de las principales exigencias de la administración pública para seguir financiándote: tener resultados.
Tercer Mandamiento: conócete
Si no sabes a dónde vas, acabarás en cualquier parte. Tómate el tiempo que necesites para contestar a las tres grandes preguntas: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?.
El análisis DAFO es como un matamoscas: es una herramienta del jurásico pero sigue siendo terriblemente efectiva. Pon negro sobre blanco tus debilidades y tus fortalezas, y explora tu entorno para ver qué te amenaza y por donde vuelan las oportunidades. Elabora estrategias proactivas, ofensivas y reactivas, clasifícalas en el tiempo y elige las acciones y los recursos que necesitas para llevar a cabo cada una de ellas. Ten muy claros y muy presentes tus principales conceptos estratégicos: misión, visión, valores y objetivos.
Como dijo el Gran Maestro Savielly Tartakower: «Táctica es saber qué hacer cuando se puede hacer algo, estrategia es saber qué hacer cuando no se puede hacer nada». Si esta situación de crisis te ahoga y crees que no puedes hacer nada: estrategia.
Cuarto Mandamiento: conócelos
Y ya que estamos con frases grandilocuentes, en la segunda parte de El Padrino hay una que me encanta: «Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos». Levanta la mirada y averigua quién hace qué, cómo lo hace, con qué lo hace y por qué lo hace mejor que tú. Analiza a los centros de dentro y de fuera que tienen algo en común contigo y aprende de sus experiencias, visítalos (los centros normalmente están encantados de abrir sus puertas y enseñar lo que hacen), busca posibilidades de colaboración y ponlas en marcha.
Estudia bien el tejido empresarial que es tu cliente potencial, no te limites a las empresas del mismo sector que tú y explora las posibilidades de aplicación de las tecnologías y el conocimiento que puedes desarrollar en empresas de sectores totalmente diferentes al tuyo. Probablemente tu conocimiento experto sea suficiente para identificar quiénes son todos tus clientes potenciales, pero no está de más que revises quienes son los clientes de los centros nacionales e internacionales que son como tú y los informes de tendencias de futuro sectoriales que publican periódicamente numerosos organismos como el Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial o la Comisión Europea entre otros. Además, muchos agentes privados y públicos en las diferentes comunidades autónomas ponen a disposición herramientas de vigilancia tecnológica que pueden serte muy útiles.
Quinto Mandamiento: enamora a las empresas
La política de: «dejad que las empresas se acerquen a mi» le funcionó a Jesús, pero no te funcionará a ti. A menos que ya seas un proveedor de tecnología consolidado, reputado y excelente, si te quedas esperando a que las empresas se acerquen a ti por iniciativa propia, te van a comer las telarañas. Sé proactivo.
Localiza a tus empresas objetivo, recaba toda la información que puedas sobre ellas y su sector, visítalas, entérate de qué necesidades tienen, qué les preocupa. Da un paso más y utiliza todo lo que has aprendido para averiguar qué les preocupará mañana y ayúdales a avanzar soluciones para los problemas que tendrán que afrontar.
Para los problemas de hoy, ofréceles servicios útiles que respondan a sus necesidades, servicios intensivos en tecnología y en conocimiento, servicios que les aporten un valor diferencial que nadie más les pueda aportar. Sé ágil y acompásate a sus tiempos: a la empresa no le sirve de nada que le entregues la escopeta cuando a ella ya se la han comido los leones.
Más del 90% el tejido empresarial de este país está formado por empresas pequeñas y medianas, que no tienen tiempo para experimentos y tampoco les sobra el dinero. Como cumples escrupulosamente el Cuarto Mandamiento significa que conoces muy bien cuáles son los factores de competitividad de su sector, y como también cumples el Tercero, significa que tienes capacidad de detectar proyectos de I+D en los que o bien tú puedes desarrollar competencias que ella necesitará en el futuro, o bien ella te puede acompañar para desarrollar juntos un proyecto que os beneficie a los dos. En cualquier caso, cuando la empresa vea que tu conocimiento y tu tecnología se traducen en una mejora de su cuenta de resultados, se terminarán las reticencias a colaborar contigo. Así de fácil.
Una cosa más. Sé que tienes que pagar las nóminas. Pero no vendas consultoría de bajo nivel. Sabemos que puedes vender agendas de innovación y EFQMs mejor que nadie, pero no estás para eso. Fuiste creado para un destino mucho más ambicioso. Y si a pesar de todo no te queda más remedio que hacerlo temporalmente (pagar las nóminas regularmente es una gran buena práctica que no pienso denostar), no lo llames consultoría. Servicios de conocimiento avanzado, por ejemplo, es más adecuado. En todo caso, piensa que si las empresas te perciben como un proveedor de servicios de bajo nivel será difícil que confíen en ti para embarcarse en un proyecto de investigación bajo contrato o de transferencia de tecnología puntera.
Sexto Mandamiento: especialízate
Los franceses dicen que no se puede tener la bota de vino llena y a la suegra borracha. Traducido en el lenguaje de los centros tecnológicos significa que si tienes 15 personas en la plantilla y tienes 15 áreas de especialización, lo que tienes es un gran problema.
Conoce tus mercados reales y potenciales y focaliza tu actividad de I+D con suficiente masa crítica en pocas áreas en las que puedas diferenciarte de otros agentes y que te posicionen de una manera visible en tu campo de actuación. Ya sabes: no es más feliz el que más tiene, sino el que más se especializa 🙂
Séptimo Mandamiento: trabaja en red y colabora
No tienes en tu plantilla a los mejores en todos los campos. Tampoco tienes presupuesto suficiente para poder montar todos los equipos que te gustaría y acceder a todos los proyectos que codicias.
¿Cómo puedes sortear este problema?
Una forma de poder desarrollar más líneas de las que razonablemente te permite tu masa crítica es ampliar tu radio de acción y captar capacidades del exterior que te permitan desarrollar en red proyectos que tú sólo no podrías hacer. Hay capacidades muy interesantes en las universidades, centros de investigación, centros tecnológicos y empresas que pueden servirte para llevar adelante los proyectos que quieres pero no puedes. Crea redes y colabora con ellos.
Fomenta los espacios de cooperación y las sinergias, las alianzas sólidas y el entendimiento con los agentes de tu entorno. Aprovecha las capacidades y el conocimiento de los que te rodean para crecer más y llegar más lejos de lo que llegarías tú sólo.
Octavo Mandamiento: no crezcas a lo loco
Crece de forma responsable y sostenible, de forma coherente a lo que hayas planificado en tu estrategia y en consonancia con lo que está sucediendo a tu alrededor o prevés que suceda en el futuro (por ejemplo, no te pongas a contratar gente porque lo dice tu plan estratégico, si intuyes que te viene por delante una crisis financiera que te va a dejar temblando).
Hace pocos días leí una entrevista de McKinsey a Howard Schultz de Starbucks en la que hablaba sobre la necesidad de «crecer con disciplina». Entre otras cosas decía: «Cuando piensas en crecer como una estrategia, se vuelve algo seductor, adictivo. Pero crecer no debe ser una estrategia, crecer es táctica».
A medida que crezcas ten en cuenta que no sólo cambia el tamaño de tu plantilla, también tus necesidades, tus retos y tu cultura y filosofía interna.
Noveno Mandamiento: cuida de las personas
Decir que las personas son lo más IMPORTANTE de tu organización, decir que las personas SON tu organización, decir que las personas son el CENTRO de tu organización es probablemente la hipocresía más falsa y más cínica que he escuchado desde que trabajo en este campo. Cuanto más lejos está una organización de respetar a sus personas, más lo repite.
No lo digas nunca.
Hazlo.
Rodéate de las mejores personas en su campo que puedas permitirte con el presupuesto que contemples en cada momento. Impulsa que hagan todo lo necesario para mejorar su nivel de excelencia en el ámbito en que se hayan especializado. Fomenta siempre que puedas su participación en los procesos que les afecten de una u otra forma, de manera que los sientan como propios y los impulsen también.
Fomenta la capacidad de aprendizaje y también la de autocrítica, la flexibilidad, la actitud abierta ante el cambio, la creatividad y el reconocimiento a todos los que forman tu equipo. Recuerda que un salario justo es importante pero no lo es todo.
Décima Sugerencia: llámame.
Tenemos un equipo humano que conoce bien la estrategia y la operativa de los centros como tú. Hemos desarrollado estrategias para otros centros y políticas de apoyo desde la administración pública, hemos participado en procesos de fusiones de centros tecnológicos, hemos ayudado a explotar resultados de la investigación para convertirlos en retornos y hemos diseñado respuestas concretas en tiempos de crisis y de crecimiento. Te escucharemos y pondremos a tu disposición todo nuestro conocimiento, nuestra experiencia y nuestro tiempo.
Nos encantará conocerte.

Las bacterias también emprenden

Esa señora tan estilizada y delgadita que aparece en la foto adjunta se llama Lactobacillus Bifidus, es una bacteria y viene de buena familia, concretamente de la familia de los Lactobacilos.
«Me suena su nombre, pero no le pongo cara»
Pues aunque no le pongamos cara, lo cierto es que esta señora tiene una estrecha relación con nosotros: vive en nuestra vía-gastrointestinal y nos ayuda a sintetizar enzimas y vitaminas, y también con la digestión de la lactosa. Eso sí, a esta señora le gusta la buena vida y los entornos limpios, tranquilos y nuevos, lo que significa que a medida que nos hacemos mayores, los problemas empiezan a estresarnos y nuestra alimentación empeora (lo que viene a ocurrir más o menos cuando salimos de casa de mamá) esta señora nos abandona y empiezan los problemas.
¿Y de qué me suena su nombre?
Gracias al poder de la publicidad todo el mundo ha oído hablar de los Bífidus o de alguno de sus primos. Puede que mucha gente no sepa que son bacterias ni sepa para qué valen, pero todo el mundo sabe que los Bífidus son esos bichitos pequeños que ponen en los yogures. Esos bichitos son lo que diferencia a un yogur vulgar y corriente de lo que llamamos un alimento funcional. Los alimentos funcionales son esos que, además de sus propiedades nutritivas normales, nos aportan beneficios adicionales añadiendo, aumentando la concentración, limitando o eliminando algún ingrediente, como la bacteria que ilustra este artículo.
Además del yogur con bífidus tenemos también otros alimentos dentro de esta categoría de alimentos funcionales como la leche con ácidos grasos omega-3, los yogures con calcio, la leche fermentada con baterías probióticas, los zumos con vitaminas, los cereales con fibra añadida, el pan con ácido fólico, los huevos con omega-3, la margarina con fitosteroles o la sal enriquecida con yodo.
La estrategia
Y esto no termina aquí. Según el informe de la OPTI: «Oportunidades Tecnológicas e Industriales para el Desarrollo de la Economía Española 2010», las tendencias de futuro del sector agroalimentario en España se focalizan en cuatro grandes grupos: tecnologías de conservación y envasado, biotecnología aplicada a la cadena alimentaria, tecnologías para la trazabilidad, seguridad y gestión de la cadena de suministro y alimentación personalizada. 
También el Plan Estratégico de la Industria y Calidad Alimentaria del País Vasco 2008-2011 contempla los alimentos funcionales y los nutracéuticos como una de las tendencias que van a marcar – que están marcando de hecho – la investigación alimentaria y el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos de producción. Y se propone como acción estratégica el apoyo a los centros tecnológicos para el desarrollo de programas de investigación orientados a la creación de alimentos de futuro.
Las empresas del sector
En España hay 25.164 empresas de alimentación (CNAE 10) de las que 954 están ubicadas en el País Vasco. 49 empresas del país tienen 500 o más empleados (14 de ellas tienen más de 1.000). En total hay 330.942 personas empleadas en estas empresas.
Los últimos datos de 2008 de INE apuntan a que estas empresas han invertido 228 M€ en I+D con 1.235 investigadores. También sabemos que el 24% de las empresas de alimentación, bebidas y tabaco han realizado actividades innovadoras, lo que demuestra una intensidad de innovación mayor que la media del resto de empresas (17.8%).
Especialmente relevante es el impacto de la introducción de productos nuevos o significativamente mejorados. Según datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, el porcentaje de la cifra de negocios de las empresas de este sector derivados de la introducción de productos nuevos o mejorados es del 14,22%, por encima de la media de empresas (12.69%).
De las 1.000 empresas europeas con mayor inversión en I+D, 40 pertenecen al sector alimentario y únicamente 2 de ellas (Ebro-Puleva y Pescanova)son españolas.
Los resultados
A día de hoy, y según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, entre 2005 y marzo de 2010 se han publicado 1.434 patentes en el mundo, relacionadas con alimentos funcionales, 36 de ellas de propiedad española. Destacan especialmente la Universidad de Tecnología Kuban State de Rusia con 68 patentes y algunas empresas conocidas como Suntory Ltd, Kaneka Corporation, nestle, Unilever o Coca-Cola. En España se llevan la palma en patentes la Universidad de Málaga, el CSIC y la Corporación Alimentaria Peñasanta S.A.
Los alimentos funcionales como oportunidad empresarial para el tejido industrial vasco
Aunque el País Vasco no dispone de un gran tejido industrial en este sector (únicamente hay una empresa de más de 1.000 empleados y 3 de más de 500), sí que existe una apuesta específica por los alimentos funcionales y capacidades muy interesantes de investigación y desarrollo tecnológico (en este sentido merece la pena destacar el trabajo de algunos centros tecnológicos como Leia o Azti).
La demanda creciente de estos alimentos por parte del mercado, la importancia creciente de la salud como apuesta estratégica de futuro y las capacidades tecnológicas, científicas y empresariales que se han ido desarrollando estos últimos años en alimentación y en salud apuntan a una oportunidad de desarrollo empresarial muy atractiva en el área de la alimentación funcional que no deberíamos dejar pasar de largo. De la mano de los bifidus hacia una nueva generación de empresas.

Beneficios de un sistema sanitario bien gestionado

Decía la canción que el que tuviera las tres cosas importantes de la vida -salud, dinero y amor- podía darle gracias a Dios. Dejando los amores aparte, es indiscutible que un sistema sanitario eficiente es bueno para nuestra salud y es bueno para nuestra economía. Es un servicio imprescindible para los ciudadanos y además es un sector tractor y una oportunidad de diversificación para el tejido empresarial en su conjunto. Todos los temas relacionados con la sanidad son y serán claves en el futuro. Con una esperanza de vida que crece al ritmo de un año cada cuatro años y la continua reducción de la tasa de natalidad, el peso de las personas de más edad en la pirámide de población cada vez está siendo mayor. Esto conformará una demanda de servicios que dará lugar a un nuevo tejido económico en el que la salud y los temas asociados a ella -alimentación, tecnologías asistivas, servicios asistenciales, biomedicina- serán prioritarios.
Y la mejora del tejido económico no es ni el único ni el menor de los beneficios de esta apuesta: invertir en salud es invertir en calidad de vida, y por lo tanto invertir en las personas, que son precisamente la fuerza productiva de toda economía. En un momento de crisis como el actual parece imposible gastar al ritmo al que la sanidad lo ha hecho hasta ahora. El propio consejero Bengoa acaba de plantear, en la presentación del Plan de Mejora y Contención del Gasto, que incrementar el presupuesto de salud al ritmo en que viene creciendo estos últimos años implicaría usar el 50% del presupuesto del País Vasco en 15 ó 17 años. Algo a todas luces inviable.
Por razones económicas y por razones de eficiencia, la lógica impulsa a optimizar el rendimiento de cada euro que se invierta en sanidad. El propio plan define unas medidas determinadas, entre las que destacan algunas como el incremento del uso de genéricos, conciertos con empresas privadas, alternativas a la hospitalización, telemedicina, reordenación de laboratorios de análisis clínicos y en general, mejoras de la gestión. Dejando aparte algunas de las polémicas que ha suscitado este plan entre empresas del sector farmacéutico y otros grupos de interés, el enfoque del actual Departamento de Sanidad parece a todas luces el más correcto.
Existen numerosos ejemplos a nivel internacional de optimización de la gestión sanitaria que han generado no sólo una reducción de los costes sino también, y lo que es más importante, una mejora sustancial del servicio ofrecido a los pacientes. Algunas de las claves de éxito observadas en estas iniciativas y que pueden servir como marco de reflexión para el caso vasco son:
Visión sistémica, que permita planificar las intervenciones en el sistema sanitario en todos los niveles de actuación. Los cambios introducidos en el nivel micro tienen que ser coherentes con los avances del conjunto del sistema sanitario. Es fundamental que todas las acciones vayan orientadas en la misma dirección hacia objetivos comunes.
Especialización temática de las diferentes instituciones, organismos, laboratorios, etcétera, lo que implica un aprovechamiento más eficaz de las economías de escala, reduciendo las ineficiencias lógicas de mantener equipos diferentes con recursos materiales, infraestructuras y personas diferentes realizando tareas similares en varios centros de trabajo.
Enfoque integrado del tratamiento de la salud, demostrando una alta capacidad de abordar el conjunto de las problemáticas y cuestiones relacionadas con la salud y la economía desde una perspectiva multinivel, transversal e interdisciplinar.
Administración pública proactiva, que demuestre una alta capacidad de liderazgo y gestión eficaz, con un plan de inversión focalizado en la gestión de la calidad y de la innovación del servicio, donde el paciente se configura como el elemento central de la estrategia.
Autonomía financiera, para que en la medida de lo posible se diversifiquen las fuentes de financiación públicas y privadas dedicando así recursos adicionales al desarrollo de nuevas soluciones.
Redes y alianzas, que refuercen los puntos débiles del sistema vasco con conocimiento, tecnología y personal especializado. Este enfoque colaborativo es común en la mayor parte de los sistemas sanitarios mundiales más avanzados. Un ejemplo muy interesante es la iniciativa transfronteriza Innovation4Care, que ha unido a socios privados y públicos de Suecia, Dinamarca y Noruega, desde la atención sanitaria a la industria, la tecnología y la ciencia para crear una de las comunidades sanitarias más potentes del mundo gracias a la colaboración de todos los agentes.
Control continuado de la estrategia, de las medidas y de las acciones tomadas, de forma que se pueda contrastar la adecuación de las mismas a los objetivos propuestos incluso ante cambios del entorno económico y sanitario. La eficiencia pasa, sin duda, por introducir en el sistema mecanismos que permitan evaluar sus prestaciones de forma adecuada.
Otro punto en común que tienen casi todas las iniciativas exitosas de innovación en la gestión sanitaria es la predisposición al cambio y al intercambio. Cambio de actitud hacia una visión más abierta y cambio desde modelos de gestión obsoletos que responden a necesidades del pasado hacia modelos en sintonía con el nuevo entorno, creativos y colaboradores. E intercambio de conocimientos, tecnología y personas que permitan aumentar las capacidades de nuestro sistema sanitario y responder a las nuevas demandas de la economía y del mercado satisfactoriamente, en especial en un contexto económico adverso como el que nos está tocando vivir.
Artículo publicado en El Correo el día 21 de junio de 2010

El camino más rápido hacia el futuro

Adivinanza: es como los buenos perfumes: elegante, discreto y silencioso, y como los mejores aromas, también viene en frasco pequeñito. Es amigo del medio ambiente y dentro de unos años se moverá por nuestras ciudades dejando un rastro de progreso y de aire limpio. Y no solo eso, la introducción de este pequeño trozo de futuro en nuestras vidas implica una oportunidad de oro para la industria en su conjunto y una ocasión inigualable para que nuestro Gobierno ejerza su capacidad de liderazgo impulsando el desarrollo y la implantación masiva del coche eléctrico en nuestro país.
Como todas las novedades, el coche eléctrico despierta entusiasmo y también suspicacias. Vale, es ecológico, sostenible y soluciona el problema de la dependencia de los combustibles fósiles, pero ¿qué ganamos nosotros como país apostando por el coche eléctrico?
Desde el punto de vista de la economía de un país, existe un importante consenso en afirmar que el desarrollo y la implantación del coche eléctrico suponen una oportunidad muy valiosa para la creación de valor añadido en el tejido productivo y en la economía en su conjunto. La explicación es muy sencilla: el impacto económico del vehículo eléctrico no se limita al ahorro energético, sino que la penetración a gran escala del mismo implica el desarrollo de industrias que generan tecnologías asociadas a la producción de vehículos, la fabricación de baterías, el reciclaje, el desarrollo de infraestructuras de soporte y un crecimiento considerable de la actividad de investigación y desarrollo en varios campos. Además el crecimiento de la actividad industrial está estrechamente ligado al empleo de calidad y a la generación de riqueza, creando un impacto real y considerable sobre la economía del territorio donde se implante.
Sin embargo el vehículo eléctrico no supone una oportunidad únicamente para la automoción y la energía. De una u otra manera, esta elección hacia la movilidad sostenible beneficia a otros sectores estratégicos para el futuro de este país, tales como la nanotecnología o la biotecnología, así como otros más transversales como materiales o TICs.
Oportunidades para el sector energético:
Si hay un sector en el que la entrada del coche eléctrico supone un universo de nuevas oportunidades, ese es el sector energético vasco. Desde el punto de vista de la investigación y el desarrollo, y a modo de ejemplo, existe una clara necesidad de impulsar las tecnologías necesarias para la producción de hidrógeno y pilas de combustible. Por otro lado, el impacto de la integración de los vehículos eléctricos en las redes de distribución actuales implicará la necesidad de adaptar estas redes desde los puntos de carga hasta los sistemas de control, hecho que, sin duda, tendrá un impacto importante en las necesidades de gestión y de control de calidad de la red eléctrica. Además, tanto la reducción de costes, como el aumento de la durabilidad de las baterías como la optimización de la eficiencia del coche eléctrico pasan hoy en día por la necesidad de disponer de un sistema de almacenamiento de energía adecuado. Existen, por tanto, oportunidades claras en la investigación para la obtención de sistemas de baterías seguras y asequibles con prestaciones óptimas o para la modernización de los sistemas de redes y componentes entre otras.
Desde el punto de vista de la eficiencia energética, la actividad de I+D orientada a la mejora de redes inteligentes lleva inherente la generación de una ventaja comparativa de gran importancia para el País Vasco: una investigación del Gobierno de los EEUU demuestra que el 73% de los vehículos ligeros domésticos podrían ser reemplazados por vehículos eléctricos sin necesidad de capacidades adicionales cuando el vehículo eléctrico se complemente con una red inteligente que gestione óptimamente el flujo de electricidad disponible. Los vehículos eléctricos pueden cargarse de energía generada a través de fuentes renovables en horarios de demanda baja y servir como sistemas de almacenaje que distribuyen energía cuando es necesaria en horas de mayor demanda. Así, un sistema eléctrico puede tomar ventaja de la electricidad infrautilizada reduciendo el consumo de combustibles fósiles y facilitando nuevos recursos para el desarrollo de las energías renovables.
Oportunidades para el sector de la automoción
La mayor parte de las oportunidades para el sector de la automoción se derivan del desarrollo de coches con combustibles alternativos, de la exploración de nuevos mercados, del diseño de vehículos con bajo consumo de combustible y del desarrollo de nuevas tecnologías. Muchas de las competencias que requiere la construcción de vehículos eléctricos no pueden cubrirse con los procesos tradicionales de la automoción, lo que requiere de una profunda reflexión acerca de los sistemas de diseño de vehículos para adquirir competencias nuevas.
En este sentido, existe una oportunidad clara en la I+D en automoción para conseguir una reducción de costes en el powertrain eléctrico y una mejora de su eficiencia. También para la obtención de soluciones eficientes para los componentes auxiliares de los vehículos (calefacción, sistema de refrigeración, dirección, sistema de frenado) y para la mejora de la arquitectura de los sistemas en general.
Oportunidades para el sector de las nanotecnologías.
La apuesta de futuro por el coche eléctrico abre un horizonte de oportunidades para el sector de las nanotecnologías en el lanzamiento de nuevas líneas de investigación en nanoestructuras que permitan entre otras aplicaciones el desarrollo de baterías, condensadores, conductores, conmutadores y otros dispositivos de acumulación y almacenamiento con comportamientos más eficientes que los actuales.
Oportunidades para el sector de la electrónica aplicada al transporte y las TICs.
El sector de la electrónica avanzada aporta a los modelos de transporte fundamentados en vehículos eléctricos una ventaja comparativa importante desde el punto de vista de mayor eficiencia, mejora en la gestión de la complejidad de los nuevos vehículos y las infraestructuras necesarias para su implantación, y también en la reducción de costes. Un ejemplo de oportunidad puede venir de la mano de la investigación y el desarrollo de la electrónica de potencia para los vehículos eléctricos, con aplicación en el desarrollo de fuentes de alimentación y en el control de los motores eléctricos.
Por su parte, las tecnologías de la información y la comunicación ya están jugando un importante papel en el desarrollo del coche eléctrico a través de las aportaciones a la tecnología de baterías realizadas desde el desarrollo de la telefonía móvil y los ordenadores portátiles. Aprovechando el carácter transversal de estas tecnologías, surgen oportunidades interesantes en la aplicación de las mismas, por ejemplo para optimizar la gestión del tráfico y la intermodalidad entre los diferentes tipos de transporte, para gestionar y controlar la carga de la batería o para desarrollar sistemas de a bordo y sistemas de comunicación vehículo- red que permitan localizar puntos de carga u ofrezcan información al conductor sobre el estado de la batería.
El desarrollo y la aplicación de sistemas inteligentes en general tienen una gran importancia en la implantación del coche eléctrico aportando ventajas diferenciales desde varios puntos de vista; el roadmap europeo para la electrificación de la movilidad urbana y el transporte identifica como prioridades de actuación de los sistemas inteligentes la actividad de I+D en sistemas de almacenamiento de energía, integración de sistemas, integración de redes, seguridad, sistemas de transporte y tecnología drivetrain. En general, los sistemas inteligentes aportan a los vehículos eléctricos mejoras en la seguridad, proveen a los motores eléctricos de controles adaptados y de convertidores electrónicos de potencia y mejoran la transmisión de energía entre baterías, pilas de combustible, motores y redes
Oportunidades para el tejido empresarial y la creación de redes de colaboración
La integración del coche eléctrico en la realidad de este país abre una batería de oportunidades interesantes en general para el conjunto del entramado empresarial. Estén o no estén directamente relacionadas con el desarrollo y la implantación del coche eléctrico, el uso de este medio de transporte en la actividad de las propias empresas permitirá reducir los costes de transporte de las mercancías derivados de la sustitución de combustibles tradicionales por la electricidad. En el caso de las empresas de servicios, por ejemplo, se abre un importante nicho de negocio en la oferta de vehículos eléctricos a sus clientes reforzando la dimensión de responsabilidad social corporativa de estas empresas y su compromiso con el medio ambiente y la eficiencia energética.
Por otro lado, la construcción de una oferta articulada que permita la integración efectiva del coche eléctrico abre una importante oportunidad de creación de redes de colaboración público privadas. En el caso del coche eléctrico esta oportunidad puede concretarse en acuerdos entre fabricantes de vehículos, proveedores y centros de investigación; en el caso del sector energético en acuerdos entre productores, distribuidores y comercializadores. En todo caso existen múltiples ejemplos de colaboración exitosa para el desarrollo y la implantación del coche eléctrico como es el caso de Renault, Nissan y el Proyecto norteamericano Better Place para la producción a gran escala de vehículos eléctricos.
Oportunidades para la creación de nuevos perfiles de empleo
La investigación en los componentes del vehículo eléctrico, y en la optimización de la infraestructura y los sistemas (incluyendo baterías, puntos de carga, estaciones de cambio de batería, tecnologías de redes, etc), los ensayos a gran escala y en general la actividad de generación de conocimiento y de propiedad intelectual y la transferencia de la misma al tejido productivo, derivarán en la creación de nuevos perfiles de empleo de calidad en gestión, ingeniería y construcción que contribuirán a la atracción y a la retención de talento con el consiguiente impacto económico y social sobre el país.
El éxito del desarrollo y la implantación del vehículo eléctrico en un país implican la necesidad de una estrategia coordinada de actuación entre al menos tres grandes grupos de interés: la industria del automóvil para el desarrollo de vehículos eficientes; la industria energética incluyendo generación, distribución y comercialización, y también las capacidades necesarias para la creación de la infraestructura que posibilite la implantación del vehículo eléctrica, y la administración pública como impulsora del desarrollo y la implantación de los vehículos eléctricos de forma masiva.
En este sentido, ya existen importantes precedentes que ilustran la importancia de la administración pública en el éxito de la implantación del vehículo eléctrico como el caso del Gobierno de Dinamarca que con la introducción del vehículo eléctrico ha solucionado su problema de aprovechamiento de la energía eólica cargando las baterías de los coches en horas de producción alta y baja demanda o la iniciativa del Gobierno de Israel para el impulso del coche eléctrico promoviendo la cooperación entre grandes multinacionales de automoción y empresas y laboratorios del país.
Existe una clara oportunidad de la mano de la administración pública para apoyar la entrada masiva del coche eléctrico en el mercado a través de múltiples acciones como facilitar la compra de vehículos eléctricos a través de incentivos fiscales y subvenciones, apoyar y coordinar la creación de consorcios público-privados con empresas, centros de investigación y otros agentes para la generación, desarrollo e implantación en el mercado de las nuevas tecnologías necesarias para hacer del coche eléctrico una realidad, definir acciones e instrumentos programáticos que prioricen la investigación y, en general, las acciones encaminadas a la realización de proyectos orientados al desarrollo e implantación del vehículo eléctrico, concienciar a la sociedad de las ventajas de este medio de transporte, así como sus beneficios individuales y sociales e implicarla en su compromiso con el medio ambiente y actuar como prescriptora en el uso del vehículo eléctrico a través de la compra del mismo para usos públicos y/u oficiales.
En todo caso parece claro que apostar por el coche eléctrico no es únicamente apostar por una realidad más sostenible y más limpia, sobre todo es una oportunidad que no podemos dejar pasar para contribuir a crear un nuevo modelo productivo, con sectores de mayor nivel tecnológico, con empleos de calidad, y en definitiva, con un importante impacto sobre nuestra economía. Nunca mejor dicho, nuestro transporte hacia el futuro.