Los 10 mandamientos de un centro tecnológico en apuros

Tengo un amigo que dice que en esta vida para sobrevivir lo mejor es que seas feo como pegarle a dios en cuaresma, que tengas un sabor repugnante y que huelas a cuernos quemados. Por supuesto se refiere a esos bichos preciosos, cuya apariencia encantadora o cuya piel brillante y codiciada los ha colocado al borde de la extinción, pero la realidad es que cuando las cosas se ponen feas, todas las especies desarrollan sus propias estrategias de supervivencia de una u otra manera.
¿Vamos a hablar de bichos otra vez? Pues no, esta vez no vamos a hablar de bichos, pero sí de especies en peligro de extinción y concretamente de una especie que en los últimos años ya no sabe de qué color volverse para poder sobrevivir. ¿De quién hablo? Pues sí, de los centros tecnológicos pequeños.
Si eres uno de ellos, sabes de qué estoy hablando. Entre otras cosas, la crisis ha traído consigo una reducción considerable del apoyo público y que las empresas privadas se miren el bolsillo dos veces antes de soltar un euro. Además, en esta vorágine de fusiones, de acuerdos de colaboración y de nacimientos de bebés grandotes y bien alimentados, ser un centro tecnológico pequeño es una puñeta.
¿Cómo sobrevivir cuando los recursos disminuyen y la competencia es más grande que nosotros?
Primer Mandamiento: búscate un patronato que te quiera
…como decía la canción «y que te tenga llenita la nevera».
La palabra patrón viene del latín patronus, que significa defensor, protector. Patrono y Parásito empiezan con las mismas letras, pero no significan lo mismo. Si eres un centro pequeño es más importante que nunca olvidarte de los Patronos-Canapé (aquellos que sólo hacen acto de presencia una vez al año en los patronatos, se comen el cóctel de langostinos y se van) y de los Patronos-Vampiro (los que están convencidos de que eres un encantador proveedor de servicios gratuito).
Si eres un centro tecnológico que ha evolucionado de ser un laboratorio de ensayos o algo similar, y ahora tratas de generar tecnología puntera y conocimiento, rodéate de patronos que tengan un buen capital relacional que puedas usar, que representen empresas que se muevan en el círculo de clientes objetivo que te has marcado, y que tengan un buen conocimiento de tu sector. Te darán buenos consejos, te proporcionarán recursos y te marcarán unas directrices de actuación que te ayudarán a ser un centro de primer nivel.
Si eres una asociación, puedes aplicarte el mismo consejo para tu Junta Directiva.
Segundo Mandamiento: independízate de papá administración pública
Independientemente de que seas público o privado, y dependiendo de en qué Comunidad Autónoma estés ubicado, el apoyo de la administración pública es mayor o menor, pero en todos los casos la crisis ha provocado una reducción de los presupuestos públicos que ha hecho que hasta las administraciones más generosas empiecen a mirar a sus centros tecnológicos como a un bulto sospechoso.
Si a pesar de todo eres de los afortunados que cuenta con financiación no competitiva, úsala para capacitarte. Invierte esta financiación en realizar proyectos de investigación que te ayuden a generar un conocimiento más especializado. Cuanto más sepas, mejor será el servicio que les podrás prestar a tus empresas y mayor será tu prestigio frente a ellas y tu autonomía frente a la administración.
Trata de acceder a financiación competitiva fuera de tu ámbito local. Si tu tamaño no te permite acceder a proyectos tan grandes, colabora (ver Sexto Mandamiento). Participar en proyectos más grandes con gente mejor capacitada que tú además de aportarte financiación, te permitirá generar nuevo conocimiento y tecnología que aumentará el nivel de los servicios que ofrezcas en el futuro, te posicionará en el mapa de los agentes que investigan en ese campo y mejorará tu capital relacional para futuras colaboraciones. Algo que te facilitará la entrada en estos proyectos es el Quinto Mandamiento: especialízate. No es necesario (ni posible) que seas bueno en todo, basta que seas el mejor en algo que aporte un valor diferencial al proyecto.
Explota tus resultados. Como me decía mi profe de inglés cuando era pequeña «no tengas vergüenza de hablar porque sabes más de lo que crees». Tú también produces más de lo que crees. Revisa periódicamente tus proyectos de I+D y analiza cuáles de ellos pueden concretarse en productos y servicios que supongan nuevos retornos para ti. Explora la posibilidad de solicitar una patente, una licencia, o de explotar el resultado a través de la creación de una nueva empresa. A veces los proyectos de investigación se terminan cuando se termina la financiación y antes de poder explotar sus resultados, la búsqueda de financiación para nuevos proyectos te come el día a día y no tienes dinero ni tiempo para dar este último paso. Si este es tu caso, que sepas que existen programas de financiación específicos que te ayudan a financiar la solicitud de una patente o los trámites necesarios para lanzar una nueva empresa. También existen profesionales que pueden ayudarte en este proceso.
Una patente, una licencia o una nueva empresa hablan por ti (y hablan bien), te permiten ampliar la cartera de servicios a tus clientes, te posicionan como un centro generador de conocimiento y tecnología y, por último pero no menos importante, te ayudan a cumplir una de las principales exigencias de la administración pública para seguir financiándote: tener resultados.
Tercer Mandamiento: conócete
Si no sabes a dónde vas, acabarás en cualquier parte. Tómate el tiempo que necesites para contestar a las tres grandes preguntas: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?.
El análisis DAFO es como un matamoscas: es una herramienta del jurásico pero sigue siendo terriblemente efectiva. Pon negro sobre blanco tus debilidades y tus fortalezas, y explora tu entorno para ver qué te amenaza y por donde vuelan las oportunidades. Elabora estrategias proactivas, ofensivas y reactivas, clasifícalas en el tiempo y elige las acciones y los recursos que necesitas para llevar a cabo cada una de ellas. Ten muy claros y muy presentes tus principales conceptos estratégicos: misión, visión, valores y objetivos.
Como dijo el Gran Maestro Savielly Tartakower: «Táctica es saber qué hacer cuando se puede hacer algo, estrategia es saber qué hacer cuando no se puede hacer nada». Si esta situación de crisis te ahoga y crees que no puedes hacer nada: estrategia.
Cuarto Mandamiento: conócelos
Y ya que estamos con frases grandilocuentes, en la segunda parte de El Padrino hay una que me encanta: «Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos». Levanta la mirada y averigua quién hace qué, cómo lo hace, con qué lo hace y por qué lo hace mejor que tú. Analiza a los centros de dentro y de fuera que tienen algo en común contigo y aprende de sus experiencias, visítalos (los centros normalmente están encantados de abrir sus puertas y enseñar lo que hacen), busca posibilidades de colaboración y ponlas en marcha.
Estudia bien el tejido empresarial que es tu cliente potencial, no te limites a las empresas del mismo sector que tú y explora las posibilidades de aplicación de las tecnologías y el conocimiento que puedes desarrollar en empresas de sectores totalmente diferentes al tuyo. Probablemente tu conocimiento experto sea suficiente para identificar quiénes son todos tus clientes potenciales, pero no está de más que revises quienes son los clientes de los centros nacionales e internacionales que son como tú y los informes de tendencias de futuro sectoriales que publican periódicamente numerosos organismos como el Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial o la Comisión Europea entre otros. Además, muchos agentes privados y públicos en las diferentes comunidades autónomas ponen a disposición herramientas de vigilancia tecnológica que pueden serte muy útiles.
Quinto Mandamiento: enamora a las empresas
La política de: «dejad que las empresas se acerquen a mi» le funcionó a Jesús, pero no te funcionará a ti. A menos que ya seas un proveedor de tecnología consolidado, reputado y excelente, si te quedas esperando a que las empresas se acerquen a ti por iniciativa propia, te van a comer las telarañas. Sé proactivo.
Localiza a tus empresas objetivo, recaba toda la información que puedas sobre ellas y su sector, visítalas, entérate de qué necesidades tienen, qué les preocupa. Da un paso más y utiliza todo lo que has aprendido para averiguar qué les preocupará mañana y ayúdales a avanzar soluciones para los problemas que tendrán que afrontar.
Para los problemas de hoy, ofréceles servicios útiles que respondan a sus necesidades, servicios intensivos en tecnología y en conocimiento, servicios que les aporten un valor diferencial que nadie más les pueda aportar. Sé ágil y acompásate a sus tiempos: a la empresa no le sirve de nada que le entregues la escopeta cuando a ella ya se la han comido los leones.
Más del 90% el tejido empresarial de este país está formado por empresas pequeñas y medianas, que no tienen tiempo para experimentos y tampoco les sobra el dinero. Como cumples escrupulosamente el Cuarto Mandamiento significa que conoces muy bien cuáles son los factores de competitividad de su sector, y como también cumples el Tercero, significa que tienes capacidad de detectar proyectos de I+D en los que o bien tú puedes desarrollar competencias que ella necesitará en el futuro, o bien ella te puede acompañar para desarrollar juntos un proyecto que os beneficie a los dos. En cualquier caso, cuando la empresa vea que tu conocimiento y tu tecnología se traducen en una mejora de su cuenta de resultados, se terminarán las reticencias a colaborar contigo. Así de fácil.
Una cosa más. Sé que tienes que pagar las nóminas. Pero no vendas consultoría de bajo nivel. Sabemos que puedes vender agendas de innovación y EFQMs mejor que nadie, pero no estás para eso. Fuiste creado para un destino mucho más ambicioso. Y si a pesar de todo no te queda más remedio que hacerlo temporalmente (pagar las nóminas regularmente es una gran buena práctica que no pienso denostar), no lo llames consultoría. Servicios de conocimiento avanzado, por ejemplo, es más adecuado. En todo caso, piensa que si las empresas te perciben como un proveedor de servicios de bajo nivel será difícil que confíen en ti para embarcarse en un proyecto de investigación bajo contrato o de transferencia de tecnología puntera.
Sexto Mandamiento: especialízate
Los franceses dicen que no se puede tener la bota de vino llena y a la suegra borracha. Traducido en el lenguaje de los centros tecnológicos significa que si tienes 15 personas en la plantilla y tienes 15 áreas de especialización, lo que tienes es un gran problema.
Conoce tus mercados reales y potenciales y focaliza tu actividad de I+D con suficiente masa crítica en pocas áreas en las que puedas diferenciarte de otros agentes y que te posicionen de una manera visible en tu campo de actuación. Ya sabes: no es más feliz el que más tiene, sino el que más se especializa 🙂
Séptimo Mandamiento: trabaja en red y colabora
No tienes en tu plantilla a los mejores en todos los campos. Tampoco tienes presupuesto suficiente para poder montar todos los equipos que te gustaría y acceder a todos los proyectos que codicias.
¿Cómo puedes sortear este problema?
Una forma de poder desarrollar más líneas de las que razonablemente te permite tu masa crítica es ampliar tu radio de acción y captar capacidades del exterior que te permitan desarrollar en red proyectos que tú sólo no podrías hacer. Hay capacidades muy interesantes en las universidades, centros de investigación, centros tecnológicos y empresas que pueden servirte para llevar adelante los proyectos que quieres pero no puedes. Crea redes y colabora con ellos.
Fomenta los espacios de cooperación y las sinergias, las alianzas sólidas y el entendimiento con los agentes de tu entorno. Aprovecha las capacidades y el conocimiento de los que te rodean para crecer más y llegar más lejos de lo que llegarías tú sólo.
Octavo Mandamiento: no crezcas a lo loco
Crece de forma responsable y sostenible, de forma coherente a lo que hayas planificado en tu estrategia y en consonancia con lo que está sucediendo a tu alrededor o prevés que suceda en el futuro (por ejemplo, no te pongas a contratar gente porque lo dice tu plan estratégico, si intuyes que te viene por delante una crisis financiera que te va a dejar temblando).
Hace pocos días leí una entrevista de McKinsey a Howard Schultz de Starbucks en la que hablaba sobre la necesidad de «crecer con disciplina». Entre otras cosas decía: «Cuando piensas en crecer como una estrategia, se vuelve algo seductor, adictivo. Pero crecer no debe ser una estrategia, crecer es táctica».
A medida que crezcas ten en cuenta que no sólo cambia el tamaño de tu plantilla, también tus necesidades, tus retos y tu cultura y filosofía interna.
Noveno Mandamiento: cuida de las personas
Decir que las personas son lo más IMPORTANTE de tu organización, decir que las personas SON tu organización, decir que las personas son el CENTRO de tu organización es probablemente la hipocresía más falsa y más cínica que he escuchado desde que trabajo en este campo. Cuanto más lejos está una organización de respetar a sus personas, más lo repite.
No lo digas nunca.
Hazlo.
Rodéate de las mejores personas en su campo que puedas permitirte con el presupuesto que contemples en cada momento. Impulsa que hagan todo lo necesario para mejorar su nivel de excelencia en el ámbito en que se hayan especializado. Fomenta siempre que puedas su participación en los procesos que les afecten de una u otra forma, de manera que los sientan como propios y los impulsen también.
Fomenta la capacidad de aprendizaje y también la de autocrítica, la flexibilidad, la actitud abierta ante el cambio, la creatividad y el reconocimiento a todos los que forman tu equipo. Recuerda que un salario justo es importante pero no lo es todo.
Décima Sugerencia: llámame.
Tenemos un equipo humano que conoce bien la estrategia y la operativa de los centros como tú. Hemos desarrollado estrategias para otros centros y políticas de apoyo desde la administración pública, hemos participado en procesos de fusiones de centros tecnológicos, hemos ayudado a explotar resultados de la investigación para convertirlos en retornos y hemos diseñado respuestas concretas en tiempos de crisis y de crecimiento. Te escucharemos y pondremos a tu disposición todo nuestro conocimiento, nuestra experiencia y nuestro tiempo.
Nos encantará conocerte.

De perros, gatos y hombres

El 25 de marzo la iniciativa ciudadana noalmaltratoanimal.org ha organizado encuentros en varias ciudades de España para recoger firmas que permitan endurecer las penas contra los maltratadores de animales. Este artículo busca apoyar esta iniciativa argumentando que los actos de maltrato animal tienen que ser condenados y penados con dureza porque esconden un peligro potencial no sólo hacia los animales maltratados, sino hacia el conjunto de los hombres, mujeres y niños que queremos vivir en una sociedad solidaria, respetuosa, empática, culta y sana.
Por respeto a la sensibilidad de los que estáis leyendo estas líneas no hay ni un solo enlace a fotos de animales maltratados ni descripciones de situaciones de maltrato. Lamentablemente existe suficiente material gráfico en internet sobre ambos como para que los que estéis interesados en saber más podáis satisfacer vuestra curiosidad.
El Código Penal y el maltrato animal
En España el artículo 337 dentro del Capítulo IV de los delitos relativos a la protección de la flora, la fauna y los animales domésticos de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del código Penal dice que: «El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales».
La realidad es que únicamente en contadas ocasiones se dictan penas de prisión para los maltratadores de animales e, incluso en esos casos, raramente por no decir nunca se traducen en penas reales más allá de una pequeña penalización económica.
La empatía y la inteligencia emocional
La Real Academia de la Lengua define empatía como la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. La empatía es una habilidad básica de los seres humanos, que nos permite conectar con los sentimientos de otro ser, y crear entre él y nosotros vínculos de simpatía, comprensión y ternura. La empatía es, de hecho, uno de los factores clave de la inteligencia emocional.
La empatía se desarrolla en nosotros desde que somos pequeños. Normalmente es la familia y el entorno del bebé los que le ayudan a través del afecto a expresar sus emociones y entender las emociones de los demás. Y también a respetar. Por lo tanto la educación en valores es imprescindible para desarrollar la empatía de un ser humano.
El Dr. José Gómez Galán, catedrático de la Universidad de Extremadura y Premio Nacional de Investigación Educativa sostiene la teoría de que es necesaria la educación para concienciar a las personas en el respeto a los animales y al medioambiente. «Es necesario educar para la protección animal. Todos los mamíferos compartimos entre un 90% y un 99% de ADN. Si tengo la capacidad de sentir miedo, dolor, frío o hambre, también la tienen un perro o un caballo. Lo que entendemos como sufrimiento es producido en una parte del cerebro que se ubica en nuestro sistema límbico y es común a todos».
El Dr Gómez Galán también aporta una reflexión interesante sobre el papel de la ética en el posicionamiento contra el maltrato animal. Afirma que:» Los mismos argumentos éticos, filosóficos y teológicos que se utilizan hoy para justificar el maltrato a los animales son exactamente los mismos que se empleaban hace cien años para defender, por ejemplo, la existencia de la esclavitud. Afortunadamente hoy nadie se atreve a negar los derechos humanos, pero este es un logro reciente, y se debió a que hubo personas que lucharon con argumentos incontestables. Propugnamos por que tengan una vida digna y el derecho a no ser maltratados como seres sensibles que son. Mostrar compasión por los animales, sentir empatía ante su sufrimiento, nos hace más humanos.»
Como dice Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional: «Esa capacidad, que nos permite saber lo que sienten los demás, afecta a un amplio espectro de actividades (desde las ventas hasta la dirección de empresas, pasando por la compasión, la política, las relaciones amorosas y la educación de nuestros hijos) y su ausencia, que resulta sumamente reveladora, podemos encontrarla en los psicópatas, los violadores y los pederastas». La psicopatía de hecho se define como la incapacidad de sentir la menor empatía o compasión, la incapacidad de sentir remordimiento.
Hay montones de estudios que demuestran que los impulsos que generan el maltrato animal tienen la misma raíz que los impulsos que generan maltrato a otros seres humanos. Por ejemplo:
En este estudio el 25% de los hombres encarcelados por motivos violentos mostraron crueldad sustancial con los animales en su infancia. Keller & Felthous Childhood Cruelty toward Animals among Criminals and Non-Criminals, 38 Hum. Rel., 1113-29, (1985) .
En este otro, el 88% de las familias de la muestra tratadas por abuso de menores también había maltratado animales. Deviney, Dickert, & Lockwood, The Care of Pets Within Child-Abusing Families. 4 Int’l. J. for Study of Animal Probs. 321-9 (1983).
Este estudio sobre asesinos en serie relaciona el maltrato de cachorros con asesinatos de menores: Hickey, Serial Murderers and Their Victims, Belmont, CA:Wadsworth, 11 (1991).
Este otro muestra que de 28 homicidas sexuales, el 36% había maltratado animales en su infancia y el 46% en la adolescencia. Burgess & Douglas, sexual Homicide: Patterns and Motives, Lexington, MA: Lexington Books (1988)
Y por ultimo, este studio sobre 64 hombres demuestra que el 48% de los violadores y el 30% de los pederastas confesaron crueldad con los animales durante su niñez y adolescencia. Tingle, Barnard, Robbins, Newman & Hutchinson, Childhood and Adolescent Characteristics of Pedophiles and Rapists, 9 Int’l J.L. & Psychiatry 103-16 (1986).
Existe un cierto consenso en afirmar que las personas que maltratan animales adolecen de serios problemas psicológicos, y que el maltrato casi nunca se limita a los animales. Tarde o temprano deriva en otras formas de maltrato que involucran a otros seres humanos.
La realidad es que no es necesario que seas un amante de los animales para que apoyes una iniciativa contra el maltrato animal. Aunque los gatos te den una grima del demonio y no seas capaz de ver un perro sin cambiarte de acera, esto también va contigo. Porque estás conviviendo en la misma sociedad con personas potencialmente peligrosas para el resto de las personas con las que conviven, capaces de hacerle daño a otro ser vivo por el simple placer insano y demente de procurarle dolor y angustia. Eso es enfermizo. Y está mal.

¿No hay más problemas en el mundo? ¿Y los niños que se mueren de hambre? ¿y las personas torturadas? ¿y los que no tienen un hogar?

¿A quién quieres más, a papá o a mamá? ¿Posicionarse contra el maltrato animal es incompatible con la preocupación por todos estos problemas? ¿o es que el hecho de que existan tantas injusticias legitima el maltrato animal?
Posicionarse contra el maltrato animal no es una postura para defender perritos y gatitos, es una actitud de repulsa hacia las personas violentas con otro ser vivo, sea de la raza que sea.

Si es un problema mental o un problema de educación ¿Endurecer las penas es la solución?

Sinceramente, no lo sé. Creo que lo ideal sería establecer las bases para ir creando poco a poco una sociedad más culta, más empática, más solidaria, más instruida. En todo caso, cada vez que me planteo esta pregunta recuerdo una anécdota de cuando era pequeña y estudiaba en el Colegio del Sagrado Corazón, en pleno centro de Vitoria. Todos los días cuando volvía a casa pasaba por la calle Manuel Iradier delante de una pared en donde habían pintado un mural enorme, precioso: una ventana abierta con un sol luminoso y una pregunta: «Si nunca has estado en la cárcel, ¿por qué crees que son necesarias?». Alguien había escrito la respuesta con un spray negro: «porque hay mucho hijo de puta suelto».
Dos últimas cosas para terminar. Este es el enlace a la iniciativa noalmaltratoanimal.org, que contiene también las ciudades, lugares y horas de manifestación previstas para el día 25 de marzo en todo el país. La segunda es este video, para demostrar que entre todos podemos construir otra sociedad.

Las bacterias también emprenden

Esa señora tan estilizada y delgadita que aparece en la foto adjunta se llama Lactobacillus Bifidus, es una bacteria y viene de buena familia, concretamente de la familia de los Lactobacilos.
«Me suena su nombre, pero no le pongo cara»
Pues aunque no le pongamos cara, lo cierto es que esta señora tiene una estrecha relación con nosotros: vive en nuestra vía-gastrointestinal y nos ayuda a sintetizar enzimas y vitaminas, y también con la digestión de la lactosa. Eso sí, a esta señora le gusta la buena vida y los entornos limpios, tranquilos y nuevos, lo que significa que a medida que nos hacemos mayores, los problemas empiezan a estresarnos y nuestra alimentación empeora (lo que viene a ocurrir más o menos cuando salimos de casa de mamá) esta señora nos abandona y empiezan los problemas.
¿Y de qué me suena su nombre?
Gracias al poder de la publicidad todo el mundo ha oído hablar de los Bífidus o de alguno de sus primos. Puede que mucha gente no sepa que son bacterias ni sepa para qué valen, pero todo el mundo sabe que los Bífidus son esos bichitos pequeños que ponen en los yogures. Esos bichitos son lo que diferencia a un yogur vulgar y corriente de lo que llamamos un alimento funcional. Los alimentos funcionales son esos que, además de sus propiedades nutritivas normales, nos aportan beneficios adicionales añadiendo, aumentando la concentración, limitando o eliminando algún ingrediente, como la bacteria que ilustra este artículo.
Además del yogur con bífidus tenemos también otros alimentos dentro de esta categoría de alimentos funcionales como la leche con ácidos grasos omega-3, los yogures con calcio, la leche fermentada con baterías probióticas, los zumos con vitaminas, los cereales con fibra añadida, el pan con ácido fólico, los huevos con omega-3, la margarina con fitosteroles o la sal enriquecida con yodo.
La estrategia
Y esto no termina aquí. Según el informe de la OPTI: «Oportunidades Tecnológicas e Industriales para el Desarrollo de la Economía Española 2010», las tendencias de futuro del sector agroalimentario en España se focalizan en cuatro grandes grupos: tecnologías de conservación y envasado, biotecnología aplicada a la cadena alimentaria, tecnologías para la trazabilidad, seguridad y gestión de la cadena de suministro y alimentación personalizada. 
También el Plan Estratégico de la Industria y Calidad Alimentaria del País Vasco 2008-2011 contempla los alimentos funcionales y los nutracéuticos como una de las tendencias que van a marcar – que están marcando de hecho – la investigación alimentaria y el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos de producción. Y se propone como acción estratégica el apoyo a los centros tecnológicos para el desarrollo de programas de investigación orientados a la creación de alimentos de futuro.
Las empresas del sector
En España hay 25.164 empresas de alimentación (CNAE 10) de las que 954 están ubicadas en el País Vasco. 49 empresas del país tienen 500 o más empleados (14 de ellas tienen más de 1.000). En total hay 330.942 personas empleadas en estas empresas.
Los últimos datos de 2008 de INE apuntan a que estas empresas han invertido 228 M€ en I+D con 1.235 investigadores. También sabemos que el 24% de las empresas de alimentación, bebidas y tabaco han realizado actividades innovadoras, lo que demuestra una intensidad de innovación mayor que la media del resto de empresas (17.8%).
Especialmente relevante es el impacto de la introducción de productos nuevos o significativamente mejorados. Según datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, el porcentaje de la cifra de negocios de las empresas de este sector derivados de la introducción de productos nuevos o mejorados es del 14,22%, por encima de la media de empresas (12.69%).
De las 1.000 empresas europeas con mayor inversión en I+D, 40 pertenecen al sector alimentario y únicamente 2 de ellas (Ebro-Puleva y Pescanova)son españolas.
Los resultados
A día de hoy, y según los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas, entre 2005 y marzo de 2010 se han publicado 1.434 patentes en el mundo, relacionadas con alimentos funcionales, 36 de ellas de propiedad española. Destacan especialmente la Universidad de Tecnología Kuban State de Rusia con 68 patentes y algunas empresas conocidas como Suntory Ltd, Kaneka Corporation, nestle, Unilever o Coca-Cola. En España se llevan la palma en patentes la Universidad de Málaga, el CSIC y la Corporación Alimentaria Peñasanta S.A.
Los alimentos funcionales como oportunidad empresarial para el tejido industrial vasco
Aunque el País Vasco no dispone de un gran tejido industrial en este sector (únicamente hay una empresa de más de 1.000 empleados y 3 de más de 500), sí que existe una apuesta específica por los alimentos funcionales y capacidades muy interesantes de investigación y desarrollo tecnológico (en este sentido merece la pena destacar el trabajo de algunos centros tecnológicos como Leia o Azti).
La demanda creciente de estos alimentos por parte del mercado, la importancia creciente de la salud como apuesta estratégica de futuro y las capacidades tecnológicas, científicas y empresariales que se han ido desarrollando estos últimos años en alimentación y en salud apuntan a una oportunidad de desarrollo empresarial muy atractiva en el área de la alimentación funcional que no deberíamos dejar pasar de largo. De la mano de los bifidus hacia una nueva generación de empresas.

Beneficios de un sistema sanitario bien gestionado

Decía la canción que el que tuviera las tres cosas importantes de la vida -salud, dinero y amor- podía darle gracias a Dios. Dejando los amores aparte, es indiscutible que un sistema sanitario eficiente es bueno para nuestra salud y es bueno para nuestra economía. Es un servicio imprescindible para los ciudadanos y además es un sector tractor y una oportunidad de diversificación para el tejido empresarial en su conjunto. Todos los temas relacionados con la sanidad son y serán claves en el futuro. Con una esperanza de vida que crece al ritmo de un año cada cuatro años y la continua reducción de la tasa de natalidad, el peso de las personas de más edad en la pirámide de población cada vez está siendo mayor. Esto conformará una demanda de servicios que dará lugar a un nuevo tejido económico en el que la salud y los temas asociados a ella -alimentación, tecnologías asistivas, servicios asistenciales, biomedicina- serán prioritarios.
Y la mejora del tejido económico no es ni el único ni el menor de los beneficios de esta apuesta: invertir en salud es invertir en calidad de vida, y por lo tanto invertir en las personas, que son precisamente la fuerza productiva de toda economía. En un momento de crisis como el actual parece imposible gastar al ritmo al que la sanidad lo ha hecho hasta ahora. El propio consejero Bengoa acaba de plantear, en la presentación del Plan de Mejora y Contención del Gasto, que incrementar el presupuesto de salud al ritmo en que viene creciendo estos últimos años implicaría usar el 50% del presupuesto del País Vasco en 15 ó 17 años. Algo a todas luces inviable.
Por razones económicas y por razones de eficiencia, la lógica impulsa a optimizar el rendimiento de cada euro que se invierta en sanidad. El propio plan define unas medidas determinadas, entre las que destacan algunas como el incremento del uso de genéricos, conciertos con empresas privadas, alternativas a la hospitalización, telemedicina, reordenación de laboratorios de análisis clínicos y en general, mejoras de la gestión. Dejando aparte algunas de las polémicas que ha suscitado este plan entre empresas del sector farmacéutico y otros grupos de interés, el enfoque del actual Departamento de Sanidad parece a todas luces el más correcto.
Existen numerosos ejemplos a nivel internacional de optimización de la gestión sanitaria que han generado no sólo una reducción de los costes sino también, y lo que es más importante, una mejora sustancial del servicio ofrecido a los pacientes. Algunas de las claves de éxito observadas en estas iniciativas y que pueden servir como marco de reflexión para el caso vasco son:
Visión sistémica, que permita planificar las intervenciones en el sistema sanitario en todos los niveles de actuación. Los cambios introducidos en el nivel micro tienen que ser coherentes con los avances del conjunto del sistema sanitario. Es fundamental que todas las acciones vayan orientadas en la misma dirección hacia objetivos comunes.
Especialización temática de las diferentes instituciones, organismos, laboratorios, etcétera, lo que implica un aprovechamiento más eficaz de las economías de escala, reduciendo las ineficiencias lógicas de mantener equipos diferentes con recursos materiales, infraestructuras y personas diferentes realizando tareas similares en varios centros de trabajo.
Enfoque integrado del tratamiento de la salud, demostrando una alta capacidad de abordar el conjunto de las problemáticas y cuestiones relacionadas con la salud y la economía desde una perspectiva multinivel, transversal e interdisciplinar.
Administración pública proactiva, que demuestre una alta capacidad de liderazgo y gestión eficaz, con un plan de inversión focalizado en la gestión de la calidad y de la innovación del servicio, donde el paciente se configura como el elemento central de la estrategia.
Autonomía financiera, para que en la medida de lo posible se diversifiquen las fuentes de financiación públicas y privadas dedicando así recursos adicionales al desarrollo de nuevas soluciones.
Redes y alianzas, que refuercen los puntos débiles del sistema vasco con conocimiento, tecnología y personal especializado. Este enfoque colaborativo es común en la mayor parte de los sistemas sanitarios mundiales más avanzados. Un ejemplo muy interesante es la iniciativa transfronteriza Innovation4Care, que ha unido a socios privados y públicos de Suecia, Dinamarca y Noruega, desde la atención sanitaria a la industria, la tecnología y la ciencia para crear una de las comunidades sanitarias más potentes del mundo gracias a la colaboración de todos los agentes.
Control continuado de la estrategia, de las medidas y de las acciones tomadas, de forma que se pueda contrastar la adecuación de las mismas a los objetivos propuestos incluso ante cambios del entorno económico y sanitario. La eficiencia pasa, sin duda, por introducir en el sistema mecanismos que permitan evaluar sus prestaciones de forma adecuada.
Otro punto en común que tienen casi todas las iniciativas exitosas de innovación en la gestión sanitaria es la predisposición al cambio y al intercambio. Cambio de actitud hacia una visión más abierta y cambio desde modelos de gestión obsoletos que responden a necesidades del pasado hacia modelos en sintonía con el nuevo entorno, creativos y colaboradores. E intercambio de conocimientos, tecnología y personas que permitan aumentar las capacidades de nuestro sistema sanitario y responder a las nuevas demandas de la economía y del mercado satisfactoriamente, en especial en un contexto económico adverso como el que nos está tocando vivir.
Artículo publicado en El Correo el día 21 de junio de 2010

Los que nunca tuvimos sitio cerca de la ventana

Dentro de unas semanas tengo una cena de antiguos compañeros de trabajo que hemos titulado «cena de los que nunca tuvieron sitio cerca de la ventana».
Hace unos cuantos años todos nosotros trabajábamos en una organización dedicada al negocio de la consultoría que tenía un curioso sistema de reparto del espacio: cuanto más importante era el cargo de un empleado, más lejos estaba de la puerta y más cerca de la ventana. La actividad de consultoría tiene una rotación considerable, por lo que era muy habitual que entrara o saliera alguien de la empresa y provocara un movimiento migratorio de compañeros de un lado a otro del pasillo cargando cajas de documentos, ordenadores y sillas hacia su nueva ubicación.
La situación de hecho era bastante ridícula y hasta había quien aseguraba que en el despacho del director general (última planta, exactamente igual a como el que describen Jabi Salcedo y Koldo Saratxaga en su libro «El éxito fue la confianza«) se desataba una alarma sonora y luminosa como la de un parque de bomberos cada vez que algún técnico de los pisos de abajo se sentaba demasiado cerca de la ventana, de forma que él pudiera bajar y solucionar rápidamente aquel asunto tan grave.
El tiempo que nos quedaba libre cuando no estábamos migrando lo dedicábamos a hacer proyectos. Eso sí, respetando escrupulosamente el reparto de información jerárquica. Como en el cuento «La fábula del elefante blanco» el gerente veía el elefante completo (casi siempre), el consultor senior veía la cabeza del elefante, el consultor veía la trompa y los técnicos con suerte veíamos los tres pelos de la nariz de lo que no sabíamos si era un elefante o un oso hormiguero. Y con esa información teníamos que trabajar. Y encima aprender.
El reparto de los equipos también era jerárquico: las personas de los niveles más bajos se llevaban los ordenadores más viejos, lo que daba lugar a una curiosa paradoja porque en consultoría son precisamente los técnicos quienes pasan más tiempo delante de los ordenadores y por lo tanto quieres tienen necesidad de mejores equipos para hacer su trabajo. Así que ahí estábamos nosotros: escribiendo junto a la puerta maravillosos productos sobre innovación abierta y la importancia de las personas en las organizaciones y sacándole todo el jugo posible a los tres pelos de la nariz del bicho (que no sabíamos qué era) mientras reiniciábamos el ordenador cada diez minutos para ver si así aguantaba un rato más sin colgarse.
Poco a poco los ordenadores fueron mejorando, la información sobre los proyectos dejó de ser (casi) un secreto de Estado, y cuando finalmente conseguí un sitio cerca de la ventana, me fui de allí.
El proyecto en el que aterricé y del que formo parte ahora es básicamente un grupo de personas. Todas compartimos el mismo espacio físico, sin paredes, ni estanterías, ni cristaleras ni macetas enormes para marcar las diferencias entre nosotros. Y hace unos años, cuando cambiamos de oficina, cada persona eligió su sitio por orden de llegada a la empresa. Quien había llegado primero, eligió primero, independientemente de la edad, la experiencia o el cargo.
Como en todas las empresas, nosotros también tenemos reliquias informáticas y telefónicas que la gente va dejando por las estanterías, pero cada persona que llega nueva tiene como mínimo un equipo en condiciones y el mismo modelo de teléfono móvil que el socio fundador de la empresa (que no es lo mismo que tener el mismo móvil que el socio fundador pero diez años después de que éste lo haya jubilado…). También tenemos unos sofás verdes estupendos en medio de la oficina, que invitan a sentarse con un café y hablar tranquilamente de cualquier tema y en cualquier momento.
Cuando empezamos un proyecto nuevo, alrededor de la mesa nos sentamos las personas que podemos aportar algo. Y sobre la mesa ponemos al elefante para que todo el mundo pueda verlo bien. Digamos que algunos ya tienen muchos elefantes a sus espaldas y otros todavía están decidiendo si un elefante es un marsupial o un paquidermo. Pero verlo, lo vemos todos. Y todos aprendemos. Del Modelo Viejo al Nuevo Modelo.
Hace unos meses un cliente nos pidió que le ayudáramos a diseñar un espacio que permitiera que todas las personas de su organización pudieran participar y opinar y tomar parte en las decisiones de la empresa. Cuando les presentamos algunas ideas que les permitirían crear espacios abiertos de intercambio de información y otras iniciativas, uno de los mandos intermedios nos preguntó: «pero ¿qué me estáis diciendo? ¿que yo no voy a poder controlar la información que recibe mi gente?». Estaba tan horrorizado y tan ofendido que casi despertaba simpatía y todo.
Cuento esto porque, en contra de lo que pueda parecer, el cambio de un modelo a otro no es nada sencillo para las personas que nos hemos criado profesionalmente en el Viejo Modelo de Relaciones.
A menudo es necesario luchar contra los prejuicios, contra la necesidad de tener jerarquía, contra la necesidad de guardarnos alguna información para sentir que tenemos el control, porque para ser sinceros es aterrador encontrar que tienes en tus manos la libertad de equivocarte, que no existe nadie por encima de ti para solucionarte los problemas ni para corregir tus errores, que no eres la que más sabes sobre casi nada. Es una oportunidad para desarrollarse, pero da mucho miedo. Sin embargo la realidad confirma que los equipos en los que la información fluye funcionan, que las personas que sienten que son depositarias de la confianza de la gente, responden. Y que sobre todo cuando vienen mal dadas, sentirte respaldada por un equipo en el que confías es la única manera de superar las situaciones adversas con éxito.
A día de hoy, de mi experiencia he sacado dos grandes lecciones.
La primera lección es que no importa lo buena que seas o lo bien que sepas hacer tu trabajo porque la verdad inmutable es que si tu equipo dispone de toda la información, de la confianza y de la certeza de que son los responsables de las decisiones que se tomen, el resultado del trabajo de tu equipo contigo, siempre llegará más lejos que el resultado de tu trabajo sola.
Y finalmente os revelaré un gran secreto y la segunda gran lección que he aprendido: el sitio de la ventana es el peor sitio de la oficina; en invierno te mueres de frío y en verano te asas viva. Hacedme caso y no lo elijáis nunca 🙂