Hacia una nueva era de la manufactura: del MADE IN al MAKING IN

Tras unas décadas marcadas por la deslocalización de las actividades productivas de los países industrializados hacia ubicaciones en países en vías de desarrollo más competitivos en costes, cada vez es más común observar movimientos en sentido contrario, es decir, empresas que cierran sus plantas de producción en terceros países para volver a abrirlas en su país de origen.
 
Es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos, que está viviendo un proceso de vuelta de algunas de sus empresas provocado sobre todo por el incremento de los costes laborales en los países emergentes, el incremento de los costes del transporte y de los combustibles, la caída de los precios del gas natural dentro del país y la necesidad de llegar antes a los clientes y responder a sus necesidades de una forma más ágil y personalizada. Empresas como Caterpillar, Ford, Apple o Whirlpool entre otras empiezan a hacer movimientos de vuelta de su producción a los Estados Unidos. Estos movimientos cuentan con el apoyo de la administración Obama que entre otras medidas se ha planteado premiar con reducciones de impuestos a las empresas que lleven de vuelta al país sus centros de producción, invertir más de 2 mil millones de dólares en I+D en fabricación avanzada y alrededor de mil millones más en crear una red nacional que dé soporte a esta actividad.  
 
La vuelta de los centros de producción a sus países de origen está impulsada también por el cambio de paradigma que resitúa a los países en nuevas posiciones dentro del escenario global. Países como China están cambiando su modelo productivo y dentro de las medidas que están tomando se encuentra por ejemplo la eliminación de subsidios a las empresas extranjeras y las ventajas fiscales para la atracción de inversiones (la inversión extranjera cayó en China un 3,7% durante el año 2012).
 
Que la actividad de manufactura regrese a sus países de origen no es una tendencia despreciable. En 2012, el sector en Europa supuso un volumen de negocio de 7 mil billones de euros y un empleo estimado directo de 30 millones de personas, que se triplicaba al tener en cuenta también los indirectos generados. Además los bienes de manufactura suponen el 80% de las exportaciones totales y el 80% del gasto en I+D también procede de este sector.
La razón principal que subyace a estos movimientos de los centros de producción de un país a otro no es otra que un cambio radical en el concepto de manufactura. De ser una actividad compuesta sobre todo por acciones de bajo valor añadido donde primaba la competitividad derivada de los factores, la manufactura está pasando a ser una actividad singular dentro de la producción, donde el conocimiento y la innovación están tomando cada vez mayor protagonismo. Ya se apunta a que algunos de los principales drivers de la fabricación del futuro van a ser la escasez de materias primas, la disponibilidad de grandes datos y la personalización de los productos.
 
Respecto a este último, se espera que la personalizaciónimplique una demanda conjunta de productos y servicios que obligue a los productores a trabajar en estrecha colaboración con los proveedores de servicios y que, adicionalmente, suponga una oportunidad para el desarrollo de nuevas tecnologías de producción como la robótica y la fabricación aditiva (ver cuadro). Esta personalización se refleja también a nivel geográfico: en la medida en que se demanden productos con características diferentes de unas regiones a otras que, además estarán sujetos a diferentes normativas y políticas de precios, se requerirá de una personalización en masa que abre una oportunidad al tratamiento de grandes datos (big data). En la medida en que la fabricación sea capaz de obtener y manejar grandes cantidades de datos mediante herramientas apropiadas, contará con una fuente muy valiosa de información para entender y optimizar sus cadenas de valor.
La irrupción del concepto Fabricación Aditiva (Additive Manufacturing), que manipula material a escala micrométrica y lo deposita capa a capa hasta dar forma a un objeto sólido previamente diseñado, permite a las empresas la personalización de sus productos, evitando la necesidad de aprovechar economías de escala en la producción de sus productos, de forma que supone el mismo coste para un productor producir la primera unidad que producir cualquier otra. Pero también aporta otras ventajas añadidas sobre la forma tradicional de producción como la posibilidad de hacer una réplica exacta del modelo buscado desde la primera aproximación, la posibilidad de integrar distintas geometrías y materiales en un mismo objeto (por ejemplo aleaciones de titanio, aluminio, níquel y cromo en una sola pieza de manera que una parte pueda estar optimizada para la fuerza y otra para resistir temperaturas altas) y en general, nuevas funcionalidades a costes más bajos que en el proceso tradicional.    
La vuelta de la fabricación a los países de origen no significa solamente un movimiento físico de los centros de producción de un lugar a otro. Implica también y sobre todo un nuevo concepto de fabricación más productiva y con un impacto menor sobre el entorno físico (residuos, ruido, contaminación) que se fundamente sobre nuevas tecnologías de fabricación sostenibles, tecnologías de la información y la comunicación y tecnologías de fabricación de alto rendimiento. Se espera que los centros de fabricación se organicen alrededor de procesos eficientes energéticamente, usen materiales sostenibles y se fundamenten sobre modelos de negocio completamente innovadores como los basados en la simbiosis industrial.
De la misma manera, nuevas formas de fabricación implican nuevos perfiles de trabajadores, nuevas capacidades y probablemente nuevos modelos de relaciones laborales que tienen en la innovación no tecnológica un campo abonado para su desarrollo y en la colaboración empresa-universidad-educación, su mejor aliado. Esta puede ser probablemente la respuesta a las voces críticas con este movimiento de vuelta a casa de la producción (por poner un ejemplo, la Oficina de Estadística Laboral de Estados Unidos acaba de publicar los datos de la industria de confección y el número de personas empleadas en marzo de 2014 es menos de la mitad del que era hace diez años, incluso tiene un 6% de caída frene a los datos de 2013, lo que contradice claramente la teoría de la vuelta a casa de este tipo de puestos de trabajo). Incluso dejando aparte industrias concretas y centrando el argumento en la generalidad, parece que el escepticismo está justificado: los datos de la iniciativa industrial norteamericana Reshoring Iniciative (Bringing Maufacturing Back Home) apuntan a que desde 2010 el número de empleos que se han relocalizado en Estados Unidos apenas alcanza los 50 mil.
 
Así, parte de la explicación de esta aparente incongruencia puede radicar precisamente en los nuevos perfiles y capacidades que requiere la nueva fabricación: no se trata tanto de retornar al empleo masivo de mano de obra en ocasiones poco cualificada, sino de atraer a personas con formación específica para dar respuesta a esta nueva situación y a los requerimientos que conlleva.
 
Existe otro factor importante que no podemos olvidar a la hora de describir la nueva era de la fabricación avanzada: la demanda. Por un lado, es un hecho incuestionable que la demanda de bienes de consumo se incrementa continuamente alimentada por una clase media emergente de los países que están viviendo un rápido crecimiento de sus economías. Se estima que solamente desde 2013 en Asia y África ha podido surgir una demanda potencial de casi 2 mil millones de personas. Además, una parte muy importante de la población se está concentrando alrededor de áreas urbanas, muy cerca de los centros de producción de bienes. Por otro lado no solamente existe una demanda creciente, sino que además el comportamiento de los consumidores no para de evolucionar: existe una conciencia creciente de las personas acerca del impacto medioambiental o de las consideraciones éticas implícitas en la fabricación de los bienes que consumen.
Algunos de estos rasgos de la fabricación del futuro siguen siendo a la vez importantes barreras a salvar en cuanto que, por ejemplo, muchos gobiernos aún no hayan tomado medidas para que desde el sistema educativo pueda darse respuesta a esta demanda de conocimiento que se avecina o que todavía no exista una postura generalizada entre los productores hacia las inversiones que potencien la eficiencia energética, la innovación en procesos o el uso de nuevos materiales, probablemente en parte debido a la dificultad de las empresas para obtener financiación que soporte estos cambios necesarios   
 
 
 
 
Algunas fuentes consultadas:
  • European Commission. “Advancing Manufacturing- Advancing Europe- Report or the Task Force on Advanced Manufacturing for Clean Production”. SWD (2014) 120 final
  • Forbes. (www.forbes.com)
  • Reshoring Initiative – Binging Manufacturing Back Home (http://reshorenow.org/)
  • The Washington Post.  (http://www.washingtonpost.com/)
  • US Bureau of Labor Statistics. United States Department of Labor. (http://www.bls.gov/)

 

"Los modelos de innovación deben ser personalizados"

PORTADA
EMPRESAS
 
Diario Gestión (PERÚ) Martes 19 de marzo de 2013
 
“Suele suceder que, al hablar de innovación, se asusta a las empresas, sobre todo a las que recién empiezan. A una compañía pequeña no se le puede hablar en difícil, no la puedes agobiar con temas y más temas. Cada empresa innova desde lo que puede y debe. Una compañía que recién empieza innovará en procesos, otra que ya tiene buenos procesos lo hará en tecnología, la que ya tiene buena tecnología verá otras formas de ser más productiva.
 
Otro mito alrededor de la innovación es sobre los modelos preconcebidos, aquellos que llegan como comida enlatada listos para aplicarse en realidades que no siempre se parecen a los lugares donde fueron ideados. Es típico: llega un gringo o un europeo, habla muy bonito y cuenta lo exitoso que ha sido. Uno le cree y compra su modelo, cuando no te sirve ni a ti ni a nadie.
 
Los modelos de innovación deben ser personalizados, aterrizados en el contexto de cada compañía. Yo no te puedo ayudar si no te conozco. Las similitudes son muy pocas, cada caso es distinto. Por eso, aquello de los modelos internacionales debe ser tomado con mucho cuidado”.

La industria que viene. Izan zirelako, gara; garelako, izango dira

El pasado

Porque fueron, somos. Porque somos, serán. Este proverbio me encanta. En los últimos meses me ha servido como hilo conductor para explicar  en Egipto, en Perú, en Ecuador y en Colombia entre otros lugares cómo ha ido evolucionando la industria vasca desde el siglo XVIII hasta hoy.
 
Confieso que siento un cosquilleo de orgullo mientras repaso la industria siderúrgica del XIX, las medidas que permitieron a Euskadi remontar la terrible crisis de los 80, la construcción de los parques tecnológicos vascos, el compromiso vasco por la innovación, el nacimiento de los grandes grupos empresariales, los clusters,  los Centros de Investigación Cooperativa, los BERCs, la fusión de Tecnalia y, en definitiva, todas esas piezas que poco a poco han ido construyendo lo que somos hoy. Casi como si fuera un poquito mío, aunque mientras se cocían muchas de estas grandes decisiones yo todavía llevaba dos coletas y todas las noches Casimiro me mandaba a la cama. (1)  Me gusta contar esta historia, es una historia bonita.
 
El presente
 
Hoy miramos alrededor y resulta que la situación de la industria vasca en 2013 no es una historia tan bonita. Los principales sectores, los que tienen más peso sobre el Producto Interior Bruto acaban de darnos un buen susto con unas tasas de crecimiento interanual del Índice de Producción Industrial que muestran unas caídas de hasta el 22% a noviembre de 2012.
 
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat (2).
 
En general sufrimos una descapitalización del valor tecnológico alto en nuestra estructura industrial, tanto en términos de su peso sobre el VAB como en su compromiso de gasto en I+D. Necesitamos apostar por la industria de alto valor añadido y, en general, incrementar  el contenido tecnológico del conjunto:
                                        Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat (2).
 
 
Una consecuencia lógica de tener una estructura industrial que no despega en cuanto a contenido tecnológico alto es que nuestras exportaciones de nivel tecnológico alto tampoco despegan, lo que afecta directamente a nuestra competitividad. Lo que podéis ver en el siguiente gráfico es el peso porcentual por contenido tecnológico sobre el total de nuestras exportaciones:
 
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat.
 
 
Y ligada muy estrechamente a estas debilidades surge la siguiente: necesitamos incrementar el número de empresas industriales de nivel tecnológico alto, en general, y especialmente en el caso de las PYMEs:
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat.
 
 
 
El futuro
 
Lo malo de arrojar gráficos y datos de esta manera es que uno los ve y se le caen las orejitas hasta el suelo, como al Conejo de la Suerte. ¿Y ahora qué?.
Hay un par de claves que me parecen especialmente interesantes y que podrían servir para transformar nuestra industria vasca y ayudarla a avanzar.
 
CLAVE. Desarrollo Tecnológico.
 
Si cogemos algunos de los países más competitivos a nivel mundial y analizamos la distribución de su gasto en I+D+i, encontramos un interesante equilibrio que se decanta hacia las actividades de desarrollo tecnológico.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de OECD (3)
 
Esta relación país competitivo-foco en desarrollo tecnológico es bastante lógica. Las industrias competitivas son las que tienen una cuota de mercado por encima de la media, es decir, las que venden más, las que disponen de procesos y de productos más atractivos. Y los procesos y los productos atractivos e innovadores son normalmente resultado de desarrollos tecnológicos provenientes de actividades de investigación previas. Más desarrollo tecnológico, más resultados, más competitividad.
 
¿Cómo funciona este esquema en Euskadi?
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Eustat
 
Tanto en empresas, como en administración pública y enseñanza superior, el foco en Euskadi está centrado en la investigación aplicada. Curiosamente (o no tanto) si investigamos un poco más dentro del grupo de empresas, las manufactureras con nivel tecnológico elevado rompen esta dinámica y se acercan más al desarrollo tecnológico. El propio mercado las está llevando ahí. Se me ocurre que los demás (centros tecnológicos y universidades principalmente) deberíamos acompañarles aún más en esta tendencia y volcar nuestros esfuerzos en que el conocimiento y la tecnología se conviertan en resultados que se puedan comercializar, que se puedan exportar y que aporten valor añadido. 
 
Os recomiendo un artículo fabuloso de Stephan Theil (4) que habla de cómo Alemania ha desarrollado un eficiente sistema de transferencia de tecnología desde los laboratorios de investigación hasta las plantas de producción: “De la universidad a la industria, el éxito alemán”. Este artículo contiene afirmaciones tan interesantes como esta: “una de las razones principales del éxito alemán reside en que la nación ha sabido canalizar sus logros en investigación para escalar en la carrera tecnológica, centrándose en la obtención de productos y procesos difíciles de copiar o de abaratar con salarios bajos”.
 
CLAVE. Manufacturing.
 
Hay una frase muy graciosa que dice que cuando copias a uno es plagio y cuando copias a muchos es investigación.  Ver qué está pasando en las industrias de otros países, analizarlo y extrapolar las lecciones que se ajusten a nuestra realidad es una práctica interesante de la que podemos aprender mucho.
 
Por ejemplo, además de un eficaz sistema de transferencia a la industria, Alemania tiene una industria que pivota en gran medida sobre sectores industriales con nivel tecnológico alto (automoción, química, aparatos ópticos) todos ellos articulados en torno a empresas de buen tamaño orientadas al mercado global. Además, durante la época de vacas gordas aprovechó para invertir en equipamientos y tecnologías lo que le ha dotado de una capacidad de resistencia ante la crisis mayor que otros países, como España. Esta estructura le ha permitido entre otras cosas mantener una parte importante de su producción dentro del país y con ella, los puestos de trabajo asociados.
 
Alemania no es la única que se plantea conservar la producción dentro de su territorio. Estados Unidos está viviendo un importante “regreso a casa” provocado entre otras cosas por el incremento de los costes laborales en los países emergentes, el incremento de los costes del transporte y de los combustibles, la caída de los precios del gas natural en el país y la necesidad de llegar antes a sus clientes y responder a sus necesidades de una forma más ágil. La administración Obama se está planteando premiar a las empresas que traigan de vuelta al país sus centros de producción con descuentos de hasta el 20% en sus impuestos. Ayuda mucho también que países como China estén cambiando su modelo productivo y empiecen a eliminar los subsidios y las ventajas fiscales para atraer inversión extranjera (ésta ha caído el 3,7% en China durante el año 2012). Como muestra, un botón: Tim Cook, Ceo de Apple anunció hace unos meses que en breve trasladarán algunas líneas de producción de su Mac de nuevo a territorio norteamericano. (5) 
 
Es el momento de usar todo ese conocimiento y esa tecnología que llevamos años sembrando en Euskadi y ponerla al servicio de la industria vasca. Cada vez más se pone en marcha un proceso de intensificación del uso de los recursos basados en el conocimiento por parte del tejido productivo y de la transformación de su especialización. Este proceso se refleja en el aumento del porcentaje de trabajadores en ocupaciones altamente cualificadas. El último informe BBVA-IVIE (6) nos lo dice de forma clara: “el uso de los factores ligados al conocimiento está mejorando la productividad de las empresas en plena crisis
 
¿Por qué es importante reindustrializar Euskadi?
 
  • §  Porque los países con mayor nivel de desarrollo son precisamente aquellos que tienen una base industrial más sólida
  • §  Porque sin una base industrial fuerte muchos servicios no van a poder sobrevivir (servicios financieros y comerciales, servicios de transporte, servicios de consultoría, de ingeniería, de diseño…)
  • §  Porque el nuevo concepto de empresas industriales manufactureras empoderan a las PYMEs y pequeños emprendedores que pueden ofrecer valor añadido para abaratar el lanzamiento de nuevos productos (impresoras 3D, tecnologías de digitalización de manufacturas…).

Y para finalizar, si has llegado leyendo hasta aquí claramente te mereces un premio 🙂 En relación a este último punto, cada vez hay más comunidades que ofrecen en línea servicios de producción de este estilo en un movimiento que The Economist ha bautizado como Social Manufacturing. El artículo en el que acuñan este término revela una serie de claves para la reindustrialización de los países desarrollados que merece la pena tener en cuenta. Ahí va el premio: http://www.economist.com/node/21552901
Para saber más:
 
(1) Si quieres saber quién era Casimiro: http://www.youtube.com/watch?v=wbfQ71hMr_k
(2) Si quieres consultar las estadísticas de Eustat: http://www.eustat.es/idioma_c/indice.html#axzz2Ip061rOg
(3) Si quieres consultar las bases de datos de OECD: http://stats.oecd.org/
(4) Si quieres leer el artículo de Stephan Theil: “De la Universidad a la Industria: el éxito alemán”. Publicado en Investigación y Ciencia (Diciembre 2012), hay un avance aquí: http://www.investigacionyciencia.es/investigacion-y-ciencia/numeros/2012/12/de-la-universidad-a-la-industria-el-xito-alemn-10655
(5) Si quieres ver y escuchar la entrevista completa a Tim Cook, puedes hacerlo aquí: http://video.msnbc.msn.com/rock-center/50112247#50112247
(6) Si quieres consultar el informe BBVA – IVIE 2012 sobre Crecimiento y Competitividad puedes descargarlo de aquí: http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Informe%202012_FBBVA_Ivie.pdf